Redes sociales superan a la familia como principal espacio de influencia emocional en adolescentes
Tiempo de lectura: 2 minutos Un estudio que incluyó a más de 3.300 jóvenes de 16 establecimientos municipales de Ñuñoa reveló altos niveles de ansiedad, presión académica y sensación de falta de escucha entre estudiantes de la comuna.
Las redes sociales y medios digitales se han convertido en uno de los principales espacios de influencia emocional para adolescentes de Ñuñoa, superando incluso a profesores, profesionales de salud mental y organizaciones comunitarias. Así lo reveló una investigación desarrollada por la Universidad UNIACC junto a la Municipalidad de Ñuñoa, en la que participaron más de 3.300 estudiantes de 16 establecimientos municipales de la comuna.
El estudio detectó que el estrés y la ansiedad aparecen hoy como los principales problemas de salud mental entre los jóvenes, junto con una fuerte presión asociada al rendimiento académico, los estereotipos físicos y la necesidad de cumplir expectativas sociales. Además, muchos adolescentes manifestaron sentirse poco escuchados o comprendidos por los adultos y apoderados.
La investigación también evidenció que tres de cada cuatro estudiantes nunca ha recibido atención en salud mental, pese a reconocer síntomas vinculados a ansiedad, presión social y malestar emocional.
Redes sociales y presión emocional
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue el peso que hoy tienen las redes sociales y plataformas digitales en la vida emocional de los adolescentes. Según la investigación, estos espacios alcanzaron una valoración de 3,05 puntos como factor de influencia emocional, superando a profesores (2,94), profesionales de salud mental (2,58), colegios y convivencia escolar (2,57), además de barrios y organizaciones comunitarias (2,51).
El alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, aseguró que los resultados permitirán diseñar medidas más concretas para apoyar a los estudiantes. «Cuando las redes sociales empiezan a tener más influencia emocional que el colegio, los profesores o incluso los espacios comunitarios, lo que tenemos es una señal de alerta que no podemos normalizar. La salud mental dejó de ser un tema secundario, es una urgencia educativa y social», afirmó.
La autoridad agregó que la salud mental dejó de ser un tema secundario y que hoy representa una urgencia educativa y social. «Nuestro foco son los resultados académicos, claro que sí, pero esos resultados nunca se van a conseguir si antes no nos hacemos cargo del bienestar físico y mental de quienes están en las salas de clases», sostuvo.
Ansiedad, género y sensación de falta de escucha
La investigación también mostró importantes diferencias de género. Las adolescentes reportaron niveles considerablemente mayores de estrés y ansiedad que los hombres, con cifras de 3,76 versus 3,07, además de una mayor presión relacionada con la apariencia física y el rendimiento académico.
Otro aspecto que llamó la atención fue la sensación de falta de escucha por parte de los adultos. Muchos estudiantes señalaron convivir con situaciones de acoso, presión social y miedo al fracaso académico sin encontrar espacios adecuados de contención emocional.
Según explicó Lorena Ramírez, decana de la Facultad de Psicología de la Universidad UNIACC, los resultados buscan aportar evidencia para la discusión sobre políticas públicas en salud mental y educación, promoviendo estrategias construidas desde las necesidades reales de los jóvenes.