Desde urinarios hasta la ciencia de los besos: Los Ig Nobel vuelven a premiar los estudios más insólitos
Tiempo de lectura: 2 minutos La ceremonia de los premios que hacen reír y luego pensar se trasladó a Suiza, destacando investigaciones sobre la aerodinámica de sonarse la nariz y el comportamiento egoísta según el nivel de ingresos.
Por primera vez en sus 36 años de historia, la ceremonia de los premios Ig Nobel abandonó su tradicional hogar en Estados Unidos para aterrizar en el Palacio de Congresos de Zúrich, Suiza. Estos galardones, conocidos por ser la parodia más respetada de la comunidad científica, distinguen investigaciones que, bajo una apariencia absurda, esconden rigurosos métodos de estudio.
Según la organización Improbable Research, el endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses dificultaba la asistencia de los premiados internacionales. En una sala llena de académicos y científicos, la gala mantuvo su espíritu irreverente.
Entre los ganadores de este año destacan un equipo que diseñó un urinario antisalpicaduras, y un estudio sobre la aerodinámica de sonarse la nariz, analizando cómo fluye el aire y las partículas durante este acto.
La biomedicina también tuvo su espacio con una investigación que rastreó la evolución del beso a lo largo de 21 millones de años para proponer una definición precisa que abarque a todas las especies. En tanto, el premio de Biología fue para un equipo que, literalmente, pisó suavemente distintas partes del cuerpo de serpientes para entender qué estímulos provocan sus mordeduras.
Uno de los momentos más comentados fue el premio de Ciencia de Suelos. Los investigadores enterraron un millar de calzoncillos en 25 países diferentes, desenterrándolos dos meses después. ¿El objetivo? Medir la actividad biológica del terreno según el nivel de degradación de la tela, una forma económica y curiosa de monitorear la salud de nuestros suelos.
Una parodia respaldada por verdaderos premios Nobel
A pesar del tono satírico, los Ig Nobel cuentan con el respaldo de la élite científica mundial. La entrega de los trofeos —que este año consistieron en una seta gigante con forma de pie sobre un queso azul— estuvo a cargo de auténticos premios Nobel, como Michel Mayor (Física 2019), y Tim Hunt (Medicina 2001).
La ceremonia incluyó las tradiciones que han hecho de este evento un fenómeno viral: el lanzamiento masivo de aviones de papel y los hombres plátano, encargados de interrumpir con humor a los premiados que excedían su tiempo de discurso.
Además del simbólico trofeo, los ganadores recibieron un billete de 100 billones de dólares de Zimbabue. Aunque la cifra suena alta, el billete fue retirado de circulación en 2015 y hoy tiene un valor real de apenas 40 centavos de dólar.