Falla de San Ramón: Simulación de terremoto 6,5 revela que el daño dependería más de la vivienda que de la distancia
Tiempo de lectura: 2 minutos Los resultados demuestran que la antigüedad y la materialidad de las construcciones serán más determinantes ante un desastre que la sola cercanía a la fractura geológica.
La Falla de San Ramón, una fractura geológica activa que bordea el piedemonte oriental de Santiago, representa una de las mayores amenazas sísmicas para la capital. Aunque la ciencia no puede anticipar el momento exacto en que generará un gran sismo, un equipo chileno recurrió a la simulación computacional para proyectar sus consecuencias en la superficie.
Liderada por el doctor Gabriel Candia, investigador principal del Anillo Nexo y académico de la Universidad del Desarrollo (UDD), la investigación analizó el impacto de un terremoto de magnitud 6,5, considerado por la sismología como el escenario más probable. El modelo contempla un desplazamiento cortical de entre 80 centímetros y un metro, enfocado principalmente en la comuna de Peñalolén.
El estudio, desarrollado en el marco del proyecto Fondecyt Regular 1251112, plantea que el tipo de edificación, el año de desarrollo y el método constructivo juegan un rol sustantivamente más crítico frente al colapso estructural.
En sectores del piedemonte conviven barrios residenciales modernos con edificaciones levantadas bajo la norma de los años 60, estructuras de adobe y asentamientos con alta presencia de autoconstrucción. Por ello, una vivienda alejada de la falla pero deficiente técnicamente podría experimentar fallas severas, mientras que una edificación sismorresistente próxima a la fractura resistiría de mejor forma.
Asentamiento vertical: el peligro bajo las fundaciones
En comunas como Peñalolén, La Reina y La Florida, la roca base está cubierta por depósitos sedimentarios de entre 50 y 200 metros de espesor, capas que transmiten la deformación hacia la superficie urbana.
Para medir el impacto físico sobre las edificaciones, el equipo trabaja con la distorsión angular, una variable que cuantifica la inclinación o el desnivel violento que se produce bajo una misma estructura cuando uno de sus apoyos sube y el contiguo queda inmóvil.
Según detalló el académico, las infraestructuras de albañilería o muros de hormigón armado son altamente sensibles a estos asentamientos diferenciales; bastan variaciones de unos pocos centímetros en el terreno para desencadenar fisuras graves e inutilizar los inmuebles.
Expansión urbana y el desafío regulatorio
Aunque la falla no ha liberado eventos mayores en 8.000 años, el registro instrumental confirma una sismicidad menor y permanente en el sistema del piedemonte andino. A este silencio temporal se suma la rápida presión inmobiliaria sobre las cotas altas de Santiago.
El modelamiento permite definir criterios científicos para los paños de terreno aún desocupados. La iniciativa contempla presentar sus hallazgos en un taller internacional a fines de 2026, para luego, en 2027, transferir formalmente los datos a municipios y comunidades vecinales.