Científicos desarrollan árboles más resistentes para enfrentar incendios forestales
Tiempo de lectura: 2 minutos Un proyecto de la Universidad de La Frontera busca mejorar la supervivencia de especies nativas tras los incendios forestales, utilizando microorganismos del suelo para fortalecer las plantas desde su germinación.
En Chile, de las cerca de 12 mil hectáreas que se intentan reforestar anualmente, solo el 40% de los ejemplares sobrevive. Esa brecha entre la magnitud del daño y la lenta recuperación de los ecosistemas impulsó a un equipo de investigadores de La Araucanía a buscar una solución.
La iniciativa, liderada por la Universidad de La Frontera (UFRO), obtuvo el primer lugar nacional en el concurso «Desafíos para la Recuperación Post-Incendios» de Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo. El proyecto apunta a producir árboles nativos más resistentes al estrés hídrico, térmico y nutricional que dejan los suelos tras el fuego.
«En este proyecto lo que hacemos es preparar las plantas desde la germinación para que puedan adaptarse y sobrevivir bien en esos escenarios extremos», explica Andrés Fuentes, académico de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Medio Ambiente de la UFRO y líder del proyecto.
Preparar las plantas para condiciones extremas
Solo en las temporadas 2024-2025 y 2025-2026, los incendios afectaron más de 28 mil hectáreas en el país. En ese escenario, mejorar la tasa de supervivencia se vuelve clave para acelerar la restauración ecológica.
El equipo propone un enfoque eco-biotecnológico: incorporar microbiomas, comunidades de microorganismos benéficos presentes en suelos de bosques nativos, al sustrato donde germinan las plantas. Durante un pilotaje de nueve meses en 2025, el equipo evaluó esta estrategia en vivero y los resultados fueron positivos.
Especies nativas con mejor desempeño
Las plantas tratadas con microbiomas no crecieron necesariamente más rápido ni fueron más grandes en vivero. Sin embargo, desarrollaron características internas, a nivel fisiológico y de expresión genética, que las hacen más tolerantes al estrés ambiental.
«Son plantas que vienen preparadas para enfrentar condiciones extremas, lo que es clave en suelos afectados por incendios y en un contexto de cambio climático», agrega el investigador.
Entre las especies con mejores resultados se encuentra el raulí, roble, peumo, maitén y quillay. Esto abre oportunidades tanto para restaurar áreas degradadas o incluso fortalecer los árboles urbanos.
Escalar la tecnología al territorio
Tras competir con otros 12 proyectos a nivel nacional, la propuesta UFRO fue una de las tres que avanzó a la segunda fase del concurso. La nueva etapa se extenderá hasta 2027 y contempla llevar la tecnología desde el laboratorio y los invernaderos hacia su aplicación en terreno, en zonas afectadas por incendios en La Araucanía.
El proyecto cuenta con la colaboración de la Universidad de Concepción, la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y empresas del sector productivo como Viveros Agromen y Abonos San Francisco.
«La magnitud del problema de los incendios forestales supera a cualquier actor por separado. Solo integrando academia, sector público y sector privado es posible acortar la brecha entre lo que se quema y lo que logramos recuperar», concluye Fuentes.