En vivo 🟠 SEÑAL ONLINE

Yasmina Martos: La científica de la NASA que «lee» el subsuelo lunar para el regreso de la humanidad con Artemis II

  -

Tiempo de lectura: 3 minutos La geofísica planetaria conversó sobre su rol en la misión Artemis II y cómo el estudio del magnetismo permite identificar cuevas y recursos hídricos bajo la superficie lunar, claves para la futura presencia humana en el satélite.

Comparte:

El regreso del ser humano a la Luna, tras más de 50 años de la última misión Apolo, no es solo un hito de exploración, sino un desafío tecnológico y geológico sin precedentes. En este escenario, el trabajo de Yasmina Martos, científica planetaria y geofísica del Centro Espacial Goddard de la NASA, resulta fundamental. Su especialidad es «leer» lo que hay bajo la superficie, una técnica que perfeccionó mapeando el hielo de la Antártida y que ahora aplica para garantizar la seguridad de los astronautas que orbitarán el satélite en la misión Artemis II.

«He trabajado mucho tiempo en la Antártida para ver qué hay debajo del hielo, qué tipo de geología tenemos allá. Si trasladamos este conocimiento a la Luna para hacer ese tipo de estudios con magnetismo, con gravedad, podemos ver qué hay debajo del suelo lunar, que pueden ser cuevas. ¿Por qué son importantes? Para que los humanos puedan refugiarse de la radiación que viene del sol, para la búsqueda de agua, la búsqueda de recursos naturales», explicó la científica en conversación con Paula Molina para Radio Cooperativa.

Martos detalló que su labor consiste en utilizar magnetómetros y gravímetros para comprender la composición del subsuelo. Estos instrumentos, que en muchos casos no superan el tamaño de una caja de zapatos, son los ojos que permiten ver lo que la fotografía convencional no alcanza a captar: el interior de un mundo que creíamos vacío.

Uno de los descubrimientos que persigue el equipo de Martos es la ubicación exacta de los tubos de lava. Estas son cuevas formadas por antiguos procesos volcánicos en la Luna, similares a los que existen en Hawái o las Islas Canarias, donde la científica ha realizado pruebas de campo.

«Tubos de lava» y la búsqueda de refugios naturales

«Podemos ver qué hay debajo del suelo lunar, que pueden ser cuevas. ¿Por qué son importantes? Para que los humanos puedan refugiarse de la radiación solar, que es muy dañina, o para la búsqueda de agua y recursos naturales», señaló la experta. Martos, quien actualmente es investigadora principal de un magnetómetro que se posará en el polo sur lunar el próximo año, enfatizó que estos instrumentos miden el campo magnético ambiental para entender cómo la radiación afecta la superficie en tiempo real.

Estos dispositivos son extremadamente ligeros y compactos, una necesidad crítica para el transporte espacial. «Desarrollamos magnetómetros que pueden ser del tamaño de dos o tres lápices labiales. Todo tiene que ser liviano para recorrer esa enorme distancia», explicó.

De la Antártida a Marte

La trayectoria de Yasmina Martos se traduce en instrumentos ya están orbitando Júpiter en la misión Juno y han formado parte de misiones en Marte. Para ella, la Tierra es el laboratorio principal donde se testean las metodologías que luego se llevan al sistema solar. «La Tierra es un planeta vivo que nos permite desarrollar técnicas para entender otros sitios», afirmó.

Ante los cuestionamientos sobre la inversión en exploración espacial frente a las urgencias terrestres, Martos es enfática en el valor del conocimiento derivado. «Todo lo que se ha desarrollado científicamente a lo largo de los siglos, como la electricidad o el GPS, es algo que usamos hoy día. La Luna es parte de ese conocimiento que repercutirá en nuestra vida diaria«, sostuvo la geofísica.

Además, destacó que misiones como Artemis II son ejemplos de cooperación internacional en un marco de paz. Mientras que la NASA lidera el proyecto, módulos cruciales han sido desarrollados por Europa, manteniendo el espíritu de colaboración que ha definido a la Estación Espacial Internacional por décadas. Con la mira puesta en establecer una base lunar permanente y, eventualmente, alcanzar Marte, el trabajo de Martos asegura que, cuando el ser humano vuelva a pisar el suelo lunar, lo haga con un mapa claro de los secretos que se esconden bajo sus pies.


Te puede interesar