Radiotelescopio escolar creado en Chiloé obtiene financiamiento para expandirse a Chile y el mundo
Tiempo de lectura: 2 minutos El proyecto GRtE, impulsado desde un liceo público de Quellón, busca acercar la astronomía a estudiantes mediante instrumentación real, trabajo colaborativo y acceso a datos científicos desde el aula.
Desde el sur de Chile, en un territorio marcado por el aislamiento geográfico y condiciones climáticas adversas, un grupo de estudiantes y docentes está desarrollando una innovadora forma de hacer ciencia escolar. Se trata del proyecto Gran Radiotelescopio Escolar (GRtE), una iniciativa que acaba de adjudicarse el Fondo ALMA ANID 2025, en la línea de divulgación astronómica.
El proyecto, liderado por el profesor Christian Abarca en el Liceo Politécnico de Quellón, propone democratizar el acceso a la radioastronomía a través de kits de bajo costo que permiten a estudiantes construir sus propios radiotelescopios, recolectar datos reales y participar en procesos de investigación científica desde sus propios territorios.
«Este proyecto, denominado gran radiotelescopio escolar o GRTE, surge como una respuesta a una brecha estructural en la educación pública versus la educación privada, donde se manejan grandes laboratorios con una variedad sin fin de recursos», señala Christian Abarca en conversación con Cooperativa Ciencia.
Ciencia real desde la sala de clases
A diferencia de los métodos tradicionales de enseñanza, el GRtE se basa en el aprendizaje práctico y en la generación de datos reales, los estudiantes no solo estudian teoría, sino que diseñan, construyen y operan sus propios instrumentos, integrando conocimientos de física, matemáticas, electrónica y programación.
El sistema utiliza actualmente la banda Ku del espectro electromagnético, lo que permite observar fenómenos como la radiación solar con tecnología accesible. Sin embargo, el proyecto ya avanza hacia la banda L, una etapa más compleja que permitirá estudiar emisiones naturales del universo, como la línea de 21 centímetros del hidrógeno.
«Estas tres cosas son súper importantes: la primera es que se está trabajando con instrumentación científica real. Este equipo que los estudiantes desarrollaron no es una simulación ni una maqueta, sino un instrumento real», explica Abarca.
Una red colaborativa con proyección global
Uno de los elementos más innovadores del proyecto es la creación de una red de radiotelescopios escolares que permitirá compartir datos en tiempo real entre distintos establecimientos. En su primera etapa, se implementarán seis kits en las regiones de Los Lagos y Biobío, con proyección de expansión nacional e internacional.
La adjudicación del fondo ALMA ANID marca un punto clave en el desarrollo del proyecto, permitiendo perfeccionar la tecnología, validar su base científica y llevar su implementación a mayor escala.
«Con esta adjudicación se valida la pertinencia científica y educativa del proyecto, pero además nos permite escalarlo, no solo a un liceo en particular, sino a varios establecimientos a nivel nacional«, menciona el profesor Christian Abarca.
Educación científica desde territorios extremos
El proyecto también pone en evidencia las dificultades de desarrollar ciencia en contextos educativos vulnerables, especialmente en zonas alejadas como Chiloé.
A largo plazo, el GRtE busca cambiar la forma en que se enseña ciencia en Chile, promoviendo metodologías activas, colaborativas y basadas en la experimentación. La iniciativa también apunta a fortalecer vocaciones científicas, especialmente en áreas STEM, y a reducir brechas de acceso en la educación.
«La instrumentación y el análisis de datos son fundamentales para generar una publicación científica. Esperamos que esta metodología motive a los estudiantes a interesarse por la ciencia en el futuro», finalizó Abarca.