Monitoreo satelital revela un sistema dinámico de los bosques de huiro en Chile
Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación liderada por el Núcleo Milenio MASH de la Universidad de Los Lagos utilizó imágenes satelitales y modelos matemáticos avanzados para mapear el comportamiento del huiro flotador.
El huiro flotador (Macrocystis pyrifera) es una especie de alga gigante que forma extensos bosques submarinos en el Sistema de la Corriente de Humboldt. Estos bosques desempeñan un papel fundamental en el ecosistema marino, proporcionando hábitat y nutrientes para numerosas especies.
Un estudio, encabezado por el Dr. Eduardo Guajardo-Rubilar, investigador del Núcleo Milenio MASH y del centro i~mar de la Universidad de Los Lagos, revela cómo estos ecosistemas marinos esenciales respiran y cambian desde el norte hasta el sur de Chile.
La investigación no solo entrega una radiografía del estado actual de estas algas, sino que también ofrece herramientas para su gestión sustentable en un contexto de cambio climático.
Diferencias regionales: El rol de la surgencia costera
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que los bosques de huiro no se comportan de la misma manera a lo largo del territorio. Gracias a la combinación de imágenes satelitales y modelos bayesianos, el equipo —integrado también por Alejandra Mora-Soto, Alejandro H. Buschmann y Sylvain Faugeron— identificó que el sur de Chile concentra las mayores extensiones de dosel flotante y presenta ciclos estacionales muy marcados.
En contraste, en el norte del país, la dinámica de los bosques es más variable entre años, aunque muestran una mayor estabilidad frente a los cambios de estación. El factor determinante detrás de esta fuerza de crecimiento es la surgencia costera, un fenómeno oceanográfico que eleva nutrientes desde el fondo marino hacia la superficie.
Las zonas con mayor intensidad de surgencia coinciden precisamente con las áreas donde el huiro crece con más vigor, un dato fundamental para proponer futuras zonas de cultivo o protección.
«Este estudio demuestra que estos bosques responden a procesos que ocurren en distintas escalas. Existen diferencias en sitios separados por tan solo 7 km, pero que cambian coordinadamente en sitios alejados hasta alrededor de 225 km», explica el Dr. Guajardo-Rubilar.
Mientras que a nivel local influyen la reproducción y el crecimiento individual, a gran escala es el océano el que sincroniza el comportamiento de estos «bosques submarinos».
Una década de estabilidad para la biodiversidad marina
En medio de la crisis ambiental global, el estudio trae una noticia alentadora: en la última década no se han encontrado señales de una disminución generalizada de los bosques de huiro en las costas chilenas. A pesar de la alta variabilidad natural del sistema, la cobertura se ha mantenido relativamente estable, sin mostrar tendencias de deterioro masivo en el período analizado.
Este monitoreo a gran escala permite identificar zonas vulnerables y áreas con alto potencial productivo, mejorando la capacidad de respuesta ante perturbaciones extremas. Además, este avance científico se vincula directamente con iniciativas ciudadanas como «Mapeadores de Macroalgas», un encuentro que busca conectar la alta tecnología satelital con el trabajo de campo de las comunidades locales.
La articulación entre ciencia, monitoreo tecnológico y participación comunitaria es, según los autores, el camino para asegurar el futuro de las macroalgas.