Descubren en la Antártica una bacteria con potencial para mejorar el tratamiento de la leucemia
Tiempo de lectura: 2 minutos Un equipo liderado por la Dra. Lisandra Herrera, de la Universidad Santo Tomás Temuco, identificó un microorganismo en el continente blanco capaz de producir L-asparaginasa, una enzima clave en el tratamiento de la enfermedad.
Una investigación encabezada por la Universidad Santo Tomás (UST) Temuco, en colaboración con la Universidad Autónoma (UA) y la Universidad del Desarrollo (UDD), logró identificar una bacteria antártica con la capacidad de producir L-asparaginasa, una enzima esencial en el tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda (LLA).
La LLA es el tipo de cáncer más frecuente en niños y adolescentes a nivel global. Si bien la L-asparaginasa ya se utiliza en las terapias actuales para «asfixiar» metabólicamente a las células tumorales, las versiones comerciales disponibles suelen generar reacciones adversas significativas. Es aquí donde la biodiversidad de la Antártica se plantea como una oportunidad: los microorganismos que habitan en condiciones de frío extremo podrían ofrecer variantes de la enzima con mayor estabilidad y menor toxicidad para el ser humano.
El proyecto es liderado por la Dra. Lisandra Herrera Belén, académica del Departamento de Ciencias Básicas de la UST Temuco y experta en Ciencias Farmacéuticas. El equipo, compuesto también por las doctoras Karla Leal (UA) y Javiera Gallardo (UDD), analizó diversas muestras provenientes de un cepario especializado de la zona austral.
La cepa «caballo de batalla»
«Evaluamos nueve cepas bacterianas provenientes de la Antártica y logramos identificar una con capacidad de producir esta enzima. Fue particular porque justo la última que testeamos fue la que mostró actividad. Vino a salvar la esperanza del proyecto«, relata la Dra. Herrera.
Para la científica, este fue «el momento más significativo para todo el equipo«, ya que «vino a salvar la esperanza del proyecto, pues finalmente una de nueve cepas resultó ser nuestro caballo de batallas».
A través de herramientas de bioinformática, minería de datos genómicos y machine learning, las investigadoras confirmaron que esta bacteria no solo posee el material genético necesario, sino que presenta una actividad enzimática positiva en ensayos de laboratorio, logrando degradar aminoácidos clave como la asparagina y la glutamina, fundamentales para la supervivencia de las células cancerosas.
Pruebas en células leucémicas
Tras confirmar la producción de la enzima en laboratorio, la investigación ha entrado en su fase más desafiante: evaluar su efectividad real en entornos biológicos complejos. Actualmente, el equipo se encuentra estudiando el impacto de esta L-asparaginasa de origen antártico directamente sobre células leucémicas.
«Nos encontramos estudiando el efecto de la enzima en células. Este hito nos permitirá obtener información clave sobre su potencial actividad antitumoral», explica la investigadora. El gran desafío científico ahora es demostrar la citotoxicidad selectiva; es decir, que la enzima sea capaz de destruir las células tumorales sin afectar a las células sanas del paciente, reduciendo así los efectos secundarios de los tratamientos convencionales.
En los próximos meses, el equipo espera demostrar la actividad citotóxica de la enzima sobre células leucémicas y publicar sus resultados en revistas científicas internacionales.