¿Está protegida la flora chilena? Estudio identifica vacíos en la conservación de especies nativas
Tiempo de lectura: 3 minutos Una investigación liderada por la Universidad de Chile analizó el estado de la flora vascular nacional, advirtiendo que, si bien se resguarda una parte importante de la historia evolutiva, gran parte de la riqueza vegetal depende de un solo punto de resguardo.
Chile posee una flora nativa privilegiada, marcada por un alto nivel de endemismo que se extiende desde el desierto de Atacama hasta los bosques templados del sur. Sin embargo, la efectividad de las estrategias para proteger este patrimonio botánico ha sido, hasta ahora, un terreno con muchas interrogantes. Un reciente estudio publicado en la revista Biodiversity and Conservation, arroja luz sobre esta realidad.
El trabajo, liderado por el Dr. Federico Luebert, académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, evaluó qué proporción de la flora chilena está realmente representada en la red de protección nacional. Para ello, el equipo cruzó datos de conservación in situ (áreas protegidas y parques nacionales) y ex situ (bancos de semillas y jardines botánicos), analizando una base de datos de 4.466 especies nativas.
«El principal diagnóstico es que la diversidad filogenética, en proporción, tiende a estar mejor conservada que la riqueza, es decir, que el número de especies. Pero también hay un porcentaje significativo de especies que falta por conservar», señala el Dr. Luebert
La importancia de la historia evolutiva
La investigación no se limitó a contar cuántas especies están bajo protección (riqueza), sino que también midió la diversidad filogenética. Este concepto se refiere a qué tan representadas están las distintas ramas del árbol de la vida en el sistema de conservación.
En término simples, no es lo mismo proteger numerosas especies estrechamente emparentadas que conservar plantas que representan linajes únicos y con pocos parientes cercanos. Según los resultados, la red combinada de protección resguarda el 62,5% de la riqueza de especies y el 73,1% de la diversidad filogenética. Si bien estas cifras parecen alentadoras, el diagnóstico advierte que un porcentaje significativo de la flora aún permanece fuera de cualquier sistema de resguardo.
El estudio subraya que perder una especie con una historia evolutiva única supondría un daño irreparable para la biodiversidad global, ya que estas plantas no tienen «parientes» que puedan cumplir sus funciones ecosistémicas.
Un sistema frágil
A pesar de los avances, el informe científico identifica que la mayoría de las especies protegidas en Chile se encuentran en una sola unidad de conservación. Esto significa que, si un incendio forestal o un evento climático extremo destruye un parque específico o un banco de semillas particular, la especie podría desaparecer completamente del sistema de protección.
«A pesar de que el sistema es resiliente en cierto modo, es frágil en el sentido de que muchas especies están presentes solamente en una unidad de conservación. Si esa área desaparece, esa especie se pierde«, advierte Luebert.
Esta fragilidad se ve agravada por la falta de información base. De las 108 unidades de protección estatal analizadas, solo 50 contaban con catastros de flora completos. Esta carencia de inventarios botánicos impide saber con certeza qué es lo que realmente se está protegiendo y dificulta la detección de especies amenazadas que requieren medidas de manejo urgentes.
El rol de los bancos de semillas
El estudio también pone el foco en la desigualdad geográfica de la protección en Chile. Mientras la zona sur cuenta con grandes extensiones de áreas protegidas, la zona central del país —que concentra la mayor diversidad de plantas y el mayor número de especies endémicas— posee una menor representación en el sistema in situ y sufre una presión humana mucho más intensa.
Ante este escenario, la conservación ex situ surge como un pilar fundamental. El Banco Base de Semillas de Vicuña del Instituto de Investigaciones Agropecuarias fue destacado como la unidad que realiza el mayor aporte individual a la diversidad filogenética fuera de su hábitat natural. Asimismo, el Parque Nacional Archipiélago Juan Fernández sobresale por albergar linajes únicos y especies en peligro crítico de extinción.
La investigación concluye que el desafío para Chile no es solo aumentar el número de hectáreas protegidas, sino asegurar que las especies cuenten con al menos un «segundo respaldo» en diferentes puntos del territorio para garantizar su supervivencia a largo plazo.