Estudio de microfósiles de Tongoy revela aspectos inéditos del Sistema de la Corriente de Humboldt
Tiempo de lectura: 3 minutos La investigación en la que participaron académicos de la Universidad de La Serena y CEAZA reconstruyó las condiciones del océano frente a Tongoy hace millones de años, revelando una alta productividad marina y nuevas claves sobre el cambio climático.
Comprender cómo funcionaban los océanos hace millones de años puede ser clave para anticipar los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas marinos del futuro.
Con ese objetivo, un equipo internacional de investigadores liderado por Patrick Grunert de la Universidad de Colonia (Alemania), reconstruyó las condiciones oceanográficas que existían hace entre 7,6 y 6 millones de años a partir de los sedimentos ricos en diatomeas de la Quebrada Las Salinas, ubicada en la Península de Tongoy, a unos 2,5 kilómetros de la actual línea de costa de la Región de Coquimbo.
El estudio reunió a especialistas nacionales e internacionales con contribuciones del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas, CEAZA, contando con la participación de Marcelo Rivadeneira, del Centro de Investigación de Frontera de la USerena, y el paleontólogo Pablo Oyanadel-Urbina, investigador del Laboratorio de Paleobiología de CEAZA y gerente de Operaciones de Therium, empresa especializada en paleontología.
Mirar millones de años atrás
Los resultados del estudio, publicados en la revista Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, revelan que hace millones de años, la costa de Tongoy ya albergaba un sistema marino con niveles de productividad comparables a los de las actuales zonas de surgencia más intensas del planeta.
Al respecto, el investigador Marcelo Rivadeneira señaló que “nuestro objetivo es hacer reconstrucciones paleoambientales y en este estudio nos adentramos en un sector de Tongoy, donde encontramos una capa de sedimentos marinos conocida como diatomitas, con una edad aproximada de entre 6 y 7 millones de años, lo que nos permite conocer cómo funcionaba el ecosistema marino de la corriente fría de Humboldt en ese entonces”.
Según el Doctor en Ciencias Biológicas mención Ecología, la extraordinaria abundancia de diatomeas y de esporas del género Chaetoceros, organismos característicos de aguas frías y ricas en nutrientes, permitió reconstruir cómo el afloramiento costero fue fortaleciéndose de manera progresiva, sentando las bases de la productividad que hoy distingue al Sistema de Corriente de Humboldt.
“La zona costera de la Provincia de Elqui, desde Tongoy hasta el Archipiélago de Humboldt, presenta afloramientos de sedimentos marinos de la llamada Formación Coquimbo, formación geológica que describió el mismo Charles Darwin, la que es extremadamente rica en fósiles, por lo que nos permite acceder a una ventana de tiempo de aproximadamente 11 millones de años hasta hace 2 millones de años antes del presente y encontrar pistas particulares sobre cómo funcionaban los ecosistemas marinos del pasado”, agregó.
Resultados
El Dr. Rivadeneira explicó que “esperábamos encontrar una productividad primaria muy baja, porque hace millones de años se tenían condiciones más bien subtropicales, pero fue todo lo contrario, lo que nos dice que el sistema marino de Humboldt, estaba empezando a tener niveles de productividad muy altos, incluso aunque no estaba formado en un 100%”.
Asimismo, el Paleontólogo e investigador CEAZA, Pablo Oyanadel, profundizó en el valor de los registros fósiles estudiados en Tongoy y en la información que estos pueden entregar, destacando que “las diatomeas y otros microfósiles son excelentes indicadores del ambiente marino, porque cada especie vive bajo condiciones específicas y requerimientos ecológicos específicos”.
En línea con esto, el gerente de Operaciones de Therium -empresa especializada en paleontología- aseguró que “con estos datos podemos estimar de manera conjunta la edad de los sedimentos y reconstruir cómo eran las condiciones del océano en el pasado, como la intensidad de la surgencia costera, la disponibilidad de nutrientes, la productividad biológica e incluso cambios en la temperatura y la cercanía a la costa”.
Mirar al pasado, para tener un mejor futuro
Junto con aportar nuevos antecedentes sobre la evolución del Sistema de Corriente de Humboldt, los resultados de este estudio abren nuevas líneas de investigación y entregan herramientas para comprender cómo podrían responder los ecosistemas marinos en un escenario de cambio climático.
En relación a esto, el Dr. Marcelo Rivadeneira recalcó que “esto tiene directa relación con los estudios de cambio climático global, ya que esta ventana de tiempo, de hace 6 a 7 millones de años, es vista por la comunidad científica como un buen análogo de las condiciones climáticas que ocurrirán en el futuro, en un mundo más cálido, ya que es una prueba de cómo funcionó el ecosistema en condiciones similares”.
El académico adelantó que uno de los temas que están investigando es si en esa época ya existían eventos de El Niño, ya que «hay modelos climáticos que plantean que en un futuro, con el océano más caliente, estos podrían ser más frecuentes o más intensos».