Beber bebidas azucaradas en la infancia aumenta el riesgo de hipertensión en la adultez
Tiempo de lectura: 2 minutos Un estudio encontró que el consumo frecuente de refrescos y jugos durante la niñez y adolescencia se asocia a una mayor probabilidad de desarrollar presión arterial alta
Los hábitos alimentarios durante la infancia podrían tener consecuencias mucho más duraderas de lo que se pensaba. Un estudio concluyó que consumir bebidas azucaradas y jugos de fruta de manera frecuente durante la niñez y adolescencia aumenta significativamente el riesgo de desarrollar hipertensión arterial en la adultez.
La investigación, publicada en la revista Circulation de la Asociación Estadounidense del Corazón, siguió durante 25 años a más de 25.000 personas que al inicio del estudio tenían entre 9 y 16 años.
Los resultados mostraron que las bebidas azucaradas y los jugos consumidos regularmente durante las primeras etapas de la vida pueden afectar la salud cardiovascular a largo plazo, mientras que opciones como el agua, la leche y la fruta entera se asocian a un menor riesgo.
Más bebidas azucaradas, mayor riesgo cardiovascular
El estudio utilizó datos del proyecto Growing Up Today, en el que los participantes respondieron cuestionarios periódicos sobre su alimentación durante más de dos décadas.
Los resultados evidenciaron que los jóvenes que consumían dos o más porciones diarias de bebidas azucaradas tenían un 52% más de riesgo de desarrollar hipertensión en comparación con quienes las consumían menos de tres veces por semana.
En el caso de los jugos de fruta, beber una porción y media o más al día se asoció a un aumento del 35% en la probabilidad de padecer presión arterial alta en la adultez.
Los investigadores destacan que estos hallazgos son especialmente relevantes porque la hipertensión está apareciendo cada vez a edades más tempranas, lo que refuerza la importancia de promover hábitos saludables desde la infancia.
La fruta entera
El estudio también evaluó el impacto de realizar pequeños cambios en la alimentación. Sustituir el jugo por fruta entera podría reducir en un 19% el riesgo de hipertensión, mientras que reemplazar las bebidas azucaradas por agua o leche se asoció a una disminución de hasta un 13%.
Además, los resultados cuestionan la idea de que toda la fructosa tiene el mismo efecto sobre la salud. Según los autores, el problema no es únicamente el azúcar, sino la forma en que se consume.
Mientras los refrescos y jugos se relacionaron con un mayor riesgo cardiovascular, la fruta entera mostró un efecto protector gracias a su aporte de fibra y otros nutrientes que ayudan a regular la absorción de azúcares.
Aunque los investigadores advierten que se trata de un estudio observacional y que no puede establecer una relación directa de causa y efecto, sostienen que la evidencia respalda la necesidad de limitar el consumo de bebidas azucaradas durante la infancia y fomentar alternativas más saludables desde edades tempranas.