Nueva Ley de Transferencia Tecnológica: ¿En qué consiste y cómo busca potenciar la innovación?
Tiempo de lectura: 2 minutos La iniciativa legal busca destrabar nudos críticos que impedían a científicos de universidades públicas participar en la propiedad de sus propios emprendimientos.
La transferencia tecnológica es entendida como la capacidad de transformar los hallazgos de laboratorio en productos o servicios disponibles para la ciudadanía. La nueva Ley de Transferencia Tecnológica y Conocimiento busca agilizar este proceso en Chile.
En conversación con Cooperativa Ciencia, Javier Ramírez, director ejecutivo de Know Hub Chile —el hub de transferencia de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID)—, analizó el impacto de esta normativa. Para el experto, aunque la ley no es «perfecta», representa un avance al eliminar obstáculos legales que desincentivaban el emprendimiento dentro de las aulas y laboratorios.
«Si un investigador de una universidad pública armaba una startup y la universidad le licenciaba esa tecnología, no podían ser dueños de más del 10% de su emprendimiento«, explica Ramírez.
El fin de la «traba del 10%»
Uno de los mayores obstáculos identificados por los gestores tecnológicos en Chile era, precisamente, la interpretación del Estatuto Administrativo. Al ser considerados funcionarios públicos, los investigadores de universidades estatales enfrentaban limitaciones de probidad si deseaban formar una empresa (startup o spin-off) basada en sus propios descubrimientos.
La «traba del 10%» generaba, según Ramírez, que ningún inversionista de riesgo estuviese dispuesto a inyectar capital en una empresa donde el creador tecnológico no tiene el control o una participación relevante.
La nueva ley modifica este panorama, permitiendo que los científicos lideren sus proyectos comerciales sin temor a infringir normas de probidad administrativa. Según Ramírez, esto evita la «fuga de talento» del mundo académico, permitiendo que el investigador mantenga su vínculo con la universidad mientras desarrolla soluciones que pueden ir desde nuevas vacunas hasta materiales industriales de avanzada.
El desafío de cerrar la brecha entre el laboratorio y la industria
La transferencia tecnológica se mide a menudo mediante la escala de Nivel de Madurez Tecnológica (TRL), que va del 1 al 9. Según el director de Know Hub Chile, las universidades suelen producir ciencia en un nivel TRL 3, mientras que la industria solo está dispuesta a adoptar tecnologías cuando alcanzan un TRL 7.
«Había un espacio gigante en el medio, y ese es el lugar natural para las startups de base científico-tecnológica (EBCT)», señala Ramírez. La nueva normativa busca precisamente que los equipos de investigación tengan el camino despejado para correr riesgos, conseguir financiamiento y llevar la tecnología desde ese nivel 3 hasta el mercado.
Sin embargo, el experto advierte que aún quedan desafíos. Si bien la ley resuelve la situación de los funcionarios públicos, persisten dudas sobre cómo afectará a las universidades privadas y sus normativas «anti-lucro», las cuales a veces también dificultan que un investigador reciba licencias de la institución donde trabaja. «Será interesante ver cómo se desarrolla esto y si veremos un desbalance entre la creación de spin-offs en el sector público frente al privado», comenta.