Investigación advierte que la velocidad daña la comprensión lectora infantil
Tiempo de lectura: 2 minutos Un estudio del Laboratorio de Fonética y Ciencias del Lenguaje de la Universidad Alberto Hurtado advierte que priorizar la velocidad en la lectura escolar deteriora la capacidad de comprender los textos en los estudiantes.
En el sistema educativo chileno, la evaluación del progreso lector en etapas tempranas suele centrarse en la velocidad. Sin embargo, enfocar la enseñanza en la cantidad de palabras que un estudiante puede pronunciar por minuto podría estar afectando el aprendizaje.
Un estudio liderado por académicas de la Universidad Alberto Hurtado (UAH) analizó acústicamente las lecturas en voz alta de niños y niñas de cuarto básico, descubriendo que la prisa por acelerar el ritmo altera el procesamiento cognitivo de la información.
Las pruebas acústicas y pautas de comprensión aplicadas en las aulas demuestran que, al intentar leer más rápido, el cerebro de los escolares busca atajos reemplazando palabras complejas por otras de estructura fónica similar, afectando el sentido de lo que leen.
«Cuando los niños apuran la velocidad ocurre la sustitución léxica: cambian el texto y leen ‘pelo’ por ‘perro’ o cualquier palabra que se parezca fonéticamente. El cerebro va tan rápido que envía la palabra que más se asimila a la estructura fónica, pero eso hace que pierdan completamente la comprensión de lectura», explica la investigadora de la UAH, Macarena Céspedes.
La sustitución léxica
El análisis muestra que los estudiantes expuestos a medir su rendimiento según métricas de velocidad obtienen peores resultados en los test de comprensión. Por el contrario, aquellos niños que leen a un ritmo consciente, deteniéndose ante palabras complejas para corregir la pronunciación, logran procesar los contenidos adecuadamente sin que las pausas afecten su capacidad de retención.
En conversación con Cooperativa Ciencia, Céspedes explica la falta de espacio para escuchar a los alumnos genera un vacío pedagógico que se evidencia en hitos como la prueba SIMCE, donde los resultados suelen decaer hacia la enseñanza media debido al abandono progresivo de la lectura guiada.
«Es un problema del currículum escolar. A las profesoras se les pide el dato de cuántas palabras se leen por minuto y el enfoque se pone ahí, en lugar de metodologías enfocadas en la mediación. Enfocarse en la velocidad es un verdadero error», enfatiza la académica.
Estrategias para fomentar la lectura
Para revertir este escenario, la investigadora sugiere reorientar las prácticas de mediación tanto en las salas de clases como en los hogares.
Entre las recomendaciones principales destaca no presionar a los niños para que lean rápido, incentivar que se vuelvan a leer los párrafos confusos y utilizar el parafraseo para confirmar que el mensaje ha sido asimilado.
Asimismo, la investigación destaca el valor de trabajar la entonación y el ritmo prosódico, elementos clave para que el cerebro organice la información en bloques de significado.
El equipo académico del Laboratorio de Fonética y Ciencias del Lenguaje de la Universidad Alberto Hurtado se encuentra procesando las bases de datos para publicar un libro a fin de año, dirigido a la comunidad docente, con el objetivo de proponer un nuevo enfoque pedagógico centrado en la competencia fonosintáctica y el desarrollo del pensamiento crítico a través de la lectura.