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Estudio advierte mayor exposición a contaminación atmosférica en jóvenes por transporte de delivery

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Tiempo de lectura: 3 minutos La investigación liderada por el académico PUCV, Franco Basso, reveló que jóvenes trabajadores de estrato socioeconómico medio, enfrentan un 60% más de exposición, debido a sus patrones de movilidad y la cercanía con el transporte de última milla.

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Los jóvenes trabajadores de entre 25 y 34 años, pertenecientes a un estrato socioeconómico medio (C1b), son el segmento con mayor exposición a las emisiones de gases contaminantes generadas por el transporte de última milla, que circula persistentemente por distritos comerciales durante el horario laboral.

Esta es una de las conclusiones del estudio Exposición a las emisiones de entrega de última milla: un novedoso enfoque de fusión de datos, elaborado por los investigadores Franco Basso, Sara Perotti, Raúl Pezoa, Francisco Fuentes y Julio Covarrubia.

La investigación, financiada por el fondo Fondef de la ANID, utilizó esta metodología de fusión de datos sin precedentes en el país. Por un lado, se emplearon registros GPS de camiones de «última milla» a través de la empresa SimplyRoute; por otro, se integraron datos agregados y anónimos de movimientos de personas registrados por sus smartphones. Esto permitió conocer con precisión dónde se encuentra la gente hora tras hora, cruzando esa información con los focos de mayor emisión de material particulado y óxido de nitrógeno (NOx).

La movilidad define el riesgo

De acuerdo a los datos del estudio no son los sectores más vulnerables ni los más acomodados los que presentan mayores índices de exposición a la polución, sino que la clase media (segmento C1b). 

El académico Franco Basso explicó que este grupo enfrenta una exposición un 60,6% superior en comparación con el segmento AB (clase alta), lo que en términos cuantitativos, se traduce en que una persona de clase media absorbe, en promedio, 70,8 gramos más de NOx y 13,2 gramos adicionales de material particulado al mes que alguien del estrato socioeconómico más alto.

«Los datos censales esconden factores clave. La gente se mueve, y los patrones de viaje impactan directamente en la salud», explicó Basso en entrevista con Jorge Lira en el programa Sin Gravedad. 

Esta disparidad se destaca en el eje Alameda-Providencia-Las Condes. Mientras los sectores más acomodados trabajan en zonas de alta emisión, al final del día regresan a sus hogares en entornos más limpios. En cambio, mientras los sectores periféricos circulan por áreas con menos tráfico comercial, la clase media vive y trabaja en sectores céntricos y densamente transitados por vehículos de logística urbana de “última milla”.

Jóvenes y hombres los más vulnerables

El análisis no sólo segmentó por ingresos, sino también por género y edad, arrojando luces sobre las brechas de participación laboral en Chile. 

Por ejemplo, el estudio determinó que los hombres tienen un 24% más de exposición a contaminantes que las mujeres. Esta diferencia se explica por la persistente brecha en la participación laboral y el hecho de que las actividades domésticas, mayoritariamente realizadas por mujeres, suelen ocurrir en zonas residenciales alejadas de las grandes arterias de carga.

En cuanto a la edad, el grupo de mayor riesgo se encuentra entre los 25 y 34 años. Al estar en el inicio de su vida laboral activa, presentan una movilidad intensa hacia centros de distribución y oficinas. 

En contraste, los menores de 18 años y los mayores de 65 muestran niveles de exposición significativamente más bajos, al permanecer en entornos escolares o residenciales más estables.

Avanzar a la electromovilidad

Este hallazgo pone una señal de alerta sobre el transporte de «última milla”, reconocidos como vehículos de mediano o gran tamaño que entregan productos directamente al consumidor final.

Los expertos advierten que dado que estos vehículos circulan intensamente por zonas donde se concentra la población flotante, resulta necesaria la inversión en electromovilidad para flotas comerciales. Esto porque, según enfatiza el investigador de la PUCV, Franco Basso, tendría un impacto inmediato en la reducción de enfermedades respiratorias en la capital.

Finalmente, el equipo de investigación ya planea expandir esta metodología para medir otras externalidades negativas del transporte, como la contaminación acústica y la congestión, buscando generar datos que permitan a las autoridades tomar decisiones basadas en la evidencia para mejorar la calidad de vida en la Región Metropolitana.


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