Vínculo clave: bebés responden al olor de su padre con una mayor sincronía entre cerebros
Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación de la Universidad de Washington vincula el olor del padre como un estímulo positivo para el bebé, destacando que incluso los ayuda a recordarlo cuando no está presente.
Un estudio realizado por un equipo encabezado por la Universidad de Washington determinó que los bebés responden al olor de su padre con una mayor sincronía entre cerebros en comparación con hombres desconocidos, lo cual podría ayudar a comprender mejor cómo las señales olfativas del progenitor pueden influir en el aprendizaje y el desarrollo social.
El artículo, publicado en Science Advances, detalla que el aprendizaje asociativo olfativo no se limita a los olores maternos ni a la exposición intrauterina a las señales químicas maternas.
«Los olores paternos pueden desencadenar un aprendizaje asociativo que vincule dichos olores con una incitación positiva», señala el estudio que usó registros de electroencefalografía dual durante interacciones naturales entre bebés y adultos. Incluso, los bebés procesan el olor de su padre y pueden evocar su presencia cuando no está.
Influencia paterna
La investigación analizó la importancia del olor en 40 parejas de padres y bebés. Las señales olfativas paternas pueden «estimular el aprendizaje asociativo de los bebés y favorecer el desarrollo de competencias neuronales y conductuales más complejas», destaca el estudio.
Ese olor provoca ritmos intercerebrales especiales y un patrón de conectividad distintivo que impulsa el desarrollo del bebé, favorece los procesos de regulación de la atención y abre al niño a interacciones sociales más estimulantes y basadas en la exploración.
La sincronía intercerebral se mide comparando la similitud de las activaciones y los ritmos de las ondas cerebrales de dos individuos durante una interacción social.
Padres y madres
El equipo indica que en el futuro se deben hacer otros estudios, con muestras más amplias, que incluyan a madres y padres en el mismo diseño, con el objetivo de examinar empíricamente la variabilidad individual en los comportamientos de cuidado más allá del sexo biológico.
Además, investigaciones más amplias permitirán explicar cómo estos factores se relacionan con la sincronía intercerebral y el comportamiento de los bebés.