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Inundaciones en Coquimbo y Atacama: Expertos advierten falta de preparación ante desastres extremos

Inundaciones en Coquimbo y Atacama: Expertos advierten falta de preparación ante desastres extremos

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Tiempo de lectura: 2 minutos Especialistas advierten que la magnitud de la emergencia no solo responde a factores climáticos extremos como el «Niño Godzilla», sino también a una falta de planificación territorial y protocolos de evacuación específicos para inundaciones en zonas áridas.

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Tras las intensas precipitaciones en Coquimbo y Atacama, que alcanzaron los 20 mm en el transcurso de una la noche de este domingo, el Gobierno declaró Estado de Catástrofe para ambas regiones.

Según Simón Insunza, geógrafo de la agrupación Riesgo 0, lo ocurrido es un desastre socionatural. «Un desastre tiene dos componentes: una parte natural, que es la lluvia, el aluvión, la inundación; y, por otro lado, tiene el componente social. (…) Han sido lluvias históricas. Solo este fin de semana en zonas como Coquimbo, La Serena, hemos tenido la lluvia de dos años en solo tres días«, explica el experto.

Insunza destaca la falta de preparación de las ciudades nortinas para procesar grandes volúmenes de agua. Señala que ciudades como La Serena o Vallenar no cuentan con una infraestructura hidráulica de gran capacidad, ya que su planificación histórica se basa en promedios anuales que no superan los 80 milímetros.

Además, el experto advierte que en Chile no existe una prohibición taxativa para construir en áreas de riesgo. «No todas las municipalidades tienen áreas de riesgo en el Plan Regulador Comunal. Por otro lado, el área de riesgo como tal no prohíbe la construcción. La normativa chilena (…) lo que establece es una serie de restricciones o condiciones«, señala el geógrafo.

Otro desafío es la creación de protocolos de evacuación específicos para inundaciones. A diferencia de los tsunamis, donde la señalética y las zonas de seguridad están claramente definidas, ante una crecida de río o aluvión la población suele recibir la alerta SAE pero desconoce hacia dónde dirigirse con exactitud.

El factor «Niño Godzilla» y la importancia de la isoterma cero

Alejandro Murillo, director del Centro de Investigaciones Costeras de la Universidad de Atacama (CIC-UDA), explica que estas lluvias fueron potenciadas por un río atmosférico de categoría 4 a 5 (la más alta). Este río de vapor de agua aumentó la intensidad de las precipitaciones y ráfagas de viento.

«Sobre el pronóstico y análisis de datos que hicimos desde el CIC para la Universidad de Atacama, es que la intensidad del evento del Niño, la oscilación del sur, es mayor para el segundo semestre, sobre todo para los meses de primavera-verano, que es cuando se va a transformar en un niño fuerte», afirma Murillo.

Para el académico, esto implica un aumento en la temperatura superficial del mar, lo que genera más evaporación y tormentas más fuertes, afectando también a la corriente de Humboldt y las pesquerías locales.

No obstante, hubo un factor científico que evitó una tragedia mayor: la isoterma cero. A diferencia de los aluviones de 2015 y 2017, «la isoterma cero ha estado baja y eso es muy bueno porque quiere decir que hay nieve en la zona cordillerana, o sea, no cae agua lluvia, sino que cae nieve. Eso es muy bueno porque eso hace que se acumule recurso hídrico, pero no corra hacia abajo como agua líquida», detalla el investigador de la UDA.

Al igual que Insunza, Murillo coincide en que aún quedan desafíos pendientes para prevenir el riesgo de este tipo de desastres. «La infraestructura no está preparada todavía para eventos tan extremos como los que hemos visto. (…) Las medidas de precaución tienen que ser aún mayores. Tiene que haber una mejor articulación de los servicios, para la mantención anual, porque esto no lo podemos hacer tres días o una semana antes del evento. Hay que estar monitoreando constantemente», concluye.


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