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Feromonas de una abeja reina inducen a sus hijas a decidir entre ser obreras o independientes

Feromonas de una abeja reina inducen a sus hijas a decidir entre ser obreras o independientes

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Tiempo de lectura: 2 minutos Aunque se sabía que las abejas optaban entre uno u otro camino, lo cual implica renuncias y obligaciones, no estaba claro qué las llevaba a escoger.

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Científicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), en Panamá, descubrieron que la abeja reina del género Megalopta, que habita la zona del trópico latinoamericano, se vale de sus feromonas para indicar a sus hijas si permanecen a su lado como obreras. Esto implica sacrificar su fertilidad, o tomar el camino de la independencia para formar colonia propia.

El hallazgo ofrece pistas sobre la evolución de la socialización de esos insectos, ya que identifica por primera vez el uso de las feromonas de esa abeja tanto a nivel social como solitario.

«Señales químicas como estas pueden estabilizar las sociedades de insectos incipientes, ganando tiempo para que surja la complejidad social a lo largo del proceso evolutivo. Esto representa, según nuestro conocimiento, la primera feromona de reina identificada en un insecto con una sociedad flexible», explicó Bill Wcislo, científico del STRI.

Feromonas mágicas

El equipo investigador encontró que la utilización de esas feromonas funciona como una especie de «poción mágica» de la reina. Estas inducen «un comportamiento subordinado e inhiben la inversión de las hijas en la reproducción» porque los niveles de esa señal química son más elevados en los nidos sociales que los solitarios.

Eso permite que la feromona posibilite «a las hijas decidir si quedarse y ayudar a su madre reina es una inversión que vale la pena, o si deben marcharse y formar su propia colonia» de cara a una nueva puesta de huevos de la reina.

Anteriormente, se había observado que las hijas de la Megalopta genalis tenían dos formas de actuar: se quedaban como obreras y ayudaban a la madre a en el nido y su interacción con el resto, renunciando a la reproducción; o bien, se iban de su lado para construir su propia colonia o permanecer como reinas solitarias. Pero, lo que no se sabía hasta hora era el rol clave que las feromonas cumplen en esta elección.

Isla Barro Colorado

La Isla Barro Colorado es una pequeña isla justo en medio del Canal de Panamá, que es usada exclusivamente para el trabajo de investigación científica del Instituto Smithsonian. En ella, los científicos del STRI analizaron 450 nidos artificiales de abejas.

En el proceso, las marcaron individualmente, grabaron su comportamiento, y usaron cromatografía de gases y espectrometría de masas para identificar sus químicos corporales. Fue así como evaluaron si las hijas se quedaban a trabajar, usurpaban el trono o abandonaban la colonia.

Así lo explica Callum Kingwell, también investigador del STRI, quién destaca la integración de análisis químicos: «Un aspecto especialmente novedoso de este estudio fue la realización de análisis químicos directamente en Isla Barro Colorado y el muestreo repetido de abejas vivas, lo que nos permitió seguir la señalización química en las mismas abejas individuales de vida libre a lo largo de toda su vida».

Las abejas del género Megalopta, que sólo se encuentran en América, representarían uno de los orígenes más recientes de las sociedades entre las abejas, las avispas y las hormigas. Este descubrimiento arroja nuevos datos sobre los mecanismos químicos que podrían haber contribuido a la evolución de la vida social.


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