Altas capacidades: Hasta 5 estudiantes por sala podrían tener este potencial sin ser identificados
Tiempo de lectura: 2 minutos Entre el 10% y el 15% de la población presenta altas capacidades, una condición que va mucho más allá del éxito académico. Sandra Catalán, directora alterna del Núcleo Milenio MICAI, explica la importancia de identificar este talento de forma temprana.
En el ecosistema educativo chileno, el concepto de «altas capacidades» suele estar rodeado de mitos y malentendidos. Comúnmente se asocia de forma exclusiva con el estudiante de notas sobresalientes, sin embargo, la realidad científica es mucho más compleja. Para abordar este desafío, el Núcleo Milenio para el Estudio Integral de la Alta Capacidad y sus Diversos Contextos (MICAI) trabaja en generar evidencia que permita transformar la educación y las políticas públicas en Chile.
Sandra Catalán, académica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y directora alterna de MICAI, conversó con Cooperativa Ciencia sobre los avances en esta materia. Según la experta, las altas capacidades representan un potencial excepcional para aprender, crear y resolver problemas, manifestándose en habilidades lingüísticas, lógico-matemáticas o visoespaciales que están significativamente por sobre la media.
Más allá de las buenas notas
Uno de los mayores obstáculos para el desarrollo de estos niños y adolescentes es el prejuicio de que el talento se traduce automáticamente en un rendimiento escolar perfecto. «Muchos de nuestros estudiantes con alta capacidad pasan desapercibidos con un promedio óptimo, pero no destacado, o incluso pueden mostrar desmotivación en contextos poco desafiantes», señala Catalán.
La prevalencia de esta condición se estima entre un 10% y un 15% de la población, lo que significa que, en una sala promedio de 40 estudiantes en Chile, es probable encontrar entre 4 y 5 alumnos con esta condición. Sin embargo, sin las herramientas de identificación adecuadas, este potencial suele quedar «enmascarado», especialmente en casos de doble excepcionalidad: cuando un estudiante posee altas capacidades y, al mismo tiempo, una necesidad de apoyo.
Catalán enfatiza que la alta capacidad no es un diagnóstico médico ni un trastorno; es una forma de ser y estar en el mundo. Por ello, la investigación chilena ha detectado indicadores tempranos, incluso antes de los dos años, como un avance notable en el lenguaje oral, la lectura temprana o una capacidad inusual para resolver problemas de la vida cotidiana.
La urgencia de la identificación y la respuesta social en Chile
La investigación desarrollada por el Núcleo Milenio MICAI en Chile apunta a desarrollar modelos de identificación situados y culturalmente sensibles. Actualmente, muchas herramientas de evaluación son adaptaciones de modelos extranjeros que no siempre responden a la idiosincrasia y diversidad del contexto chileno.
«Necesitamos que el sistema educativo no solo se centre en el déficit, sino también en el talento», advierte la investigadora. La falta de respuesta del entorno puede derivar en problemas de bienestar emocional y, a largo plazo, en la denominada «fuga de talento». Muchos jóvenes que no encuentran oportunidades de desarrollo en el país terminan migrando hacia sociedades que sí valoran y potencian sus habilidades.
El trabajo de MICAI busca influir directamente en la política pública para que la diversificación del aula —estipulada en decretos como el 83 y el 67— incluya explícitamente a los estudiantes con altas capacidades.