Protocolo ante agresión sexual en Chile: cómo funciona la atención médica de urgencia
Tiempo de lectura: 2 minutos La ginecóloga Andrea von Hoveling explicó que el sistema de salud en Chile cuenta con un protocolo médico garantizado por ley que prioriza la salud física y mental sin condicionar la atención a una denuncia judicial.
La atención oportuna tras sufrir una agresión sexual es crítica para prevenir infecciones de transmisión sexual, evitar embarazos no deseados y brindar una contención psicológica inicial.
En conversación con Cooperativa Ciencia, la ginecóloga pediátrica Andrea von Hoveling, integrante de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología, SOCHOG, y de la Asociación de Ginecólogas Chile, explicó el funcionamiento del protocolo médico estandarizado que rige en el país bajo el sistema de Garantías Explícitas en Salud, GES.
Uno de los aspectos relevantes es la estricta separación entre la respuesta médica y el proceso legal. Según detalló la especialista, acudir a un centro asistencial por este motivo no equivale a realizar una denuncia policial ni obliga a la persona a someterse a un peritaje judicial forense.
Las primeras 72 horas son clave
El protocolo de atención integral en agresión sexual aguda está diseñado para activarse dentro de las primeras 72 horas ocurridos los hechos. Al presentarse en cualquier servicio de urgencia —público o privado—, la persona debe señalar que acude por una agresión sexual reciente. Esta sola manifestación clasifica la consulta como prioritaria.
En el ámbito clínico, los profesionales no realizan interrogatorios investigativos ni indagan en la identidad del agresor. Únicamente requieren tres datos fundamentales: el tiempo transcurrido desde el episodio, la naturaleza del contacto biológico (si hubo contacto genital directo o intercambio de fluidos) y la presencia de dolor, heridas o sangrado profuso que requieran estabilización inmediata.
El abordaje farmacológico preventivo comprende:
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Tratamiento antibiótico: profilaxis contra bacterias asociadas a ITS.
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Terapia antirretroviral preventiva (PrEP): medicación para reducir el riesgo de transmisión de VIH, indicada por cuatro semanas.
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Anticoncepción de emergencia: entrega de la pastilla del día después cuando corresponda biológicamente.
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Inmunizaciones: vacunas contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) y Hepatitis B, según calendario de vacunación previo y edad.
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Exámenes basales: pruebas de laboratorio para detectar ITS preexistentes, descartar embarazo previo y evaluar la función renal y hepática antes de administrar la terapia médica.
La doctora Von Hoveling enfatizó que el examen físico genital no es obligatorio para acceder a estos tratamientos; solo se efectúa si la víctima lo autoriza o si manifiesta sintomatología física evidente.
Cobertura integral y seguimiento
La normativa sanitaria garantiza gratuidad en el sistema público para beneficiarios de Fonasa, mientras que las personas afiliadas a Isapres tienen garantizada la cobertura a través del arancel GES en sus prestadores correspondientes.
Además de la urgencia aguda, el protocolo contempla un seguimiento que incluye primeros auxilios psicológicos y controles médicos posteriores (habitualmente a las seis semanas) para constatar el éxito del tratamiento.
En el caso de niñas, niños y adolescentes, el principio de autonomía progresiva les permite recibir atención médica incluso si concurren solos. No obstante, por mandato legal, el personal de salud está obligado a presentar una denuncia de protección ante la justicia frente a la sospecha o revelación de una agresión sexual infantil, velando siempre por la seguridad del menor de edad.