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Investigadores descubren potencial antioxidante y antimicrobiano en tres plantas nativas poco estudiadas

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Tiempo de lectura: 2 minutos Un equipo de la Universidad de Concepción lidera una investigación sobre las propiedades biológicas de la Empetrum rubrum, Luzuriaga radicans y Nertera granadensis, especies que habitan ecosistemas extremos y prometen impactar en la industria alimentaria y la salud.

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Chile es reconocido mundialmente como un laboratorio natural gracias a su biodiversidad única. Sin embargo, muchas de sus especies vegetales aún guardan secretos para la ciencia. Con el objetivo de cerrar esta brecha de conocimiento, un proyecto de investigación liderado por el Dr. Carlos Schneider Barrera, académico de la Universidad de Concepción (UdeC) Campus Los Ángeles, estudia las propiedades químicas de tres plantas nativas: Empetrum rubrumLuzuriaga radicans y Nertera granadensis.

A pesar de formar parte de diversos paisajes del país, estas especies contaban hasta ahora con escasa información científica sobre su composición. «Conocer el contenido de sus metabolitos y sus efectos biológicos significa aportar información nueva sobre especies endémicas o nativas chilenas prácticamente no estudiadas«, explica Schneider.

El estudio no solo busca catalogar estos componentes, sino identificar compuestos bioactivos que puedan abrir nuevas fronteras en la biotecnología y la medicina.

Escudos naturales contra el clima extremo

Uno de los hallazgos más fascinantes de la investigación es cómo estas plantas han desarrollado mecanismos de defensa para sobrevivir en ambientes hostiles. Los metabolitos son compuestos químicos que las plantas producen para interactuar con su entorno y protegerse de amenazas.

En el caso de la Empetrum rubrum (conocida comúnmente como murtilla de Magallanes o brezo), su crecimiento en zonas precordilleranas la expone a bajas temperaturas, vientos intensos y una alta radiación solar. Según el Dr. Schneider, estas condiciones extremas favorecen la producción de compuestos antioxidantes, los cuales neutralizan los radicales libres.

Por otro lado, el equipo observó una curiosa ausencia de patógenos en estas especies, lo que sugiere la presencia de potentes metabolitos antimicrobianos capaces de inhibir el crecimiento de bacterias y hongos. Para analizar estas propiedades, los investigadores obtienen extractos de hojas, frutos, raíces y tallos, los cuales son sometidos a rigurosas pruebas de laboratorio para identificar las moléculas responsables de estas funciones biológicas.

Aplicaciones industriales

Los resultados de esta investigación en la Región del Biobío prometen tener un impacto directo en múltiples sectores económicos. En la industria alimentaria, estos compuestos podrían utilizarse como conservantes naturales para prevenir la contaminación microbiana o para enriquecer productos con propiedades saludables. En la agricultura, se perfilan como una alternativa ecológica para el control de plagas y enfermedades que afectan los cultivos.

El Dr. Schneider proyecta que los próximos pasos incluirán el estudio de efectos antiinflamatorios y antidiabéticos de estas plantas, así como la evaluación de su toxicidad. El objetivo es transformar el conocimiento de la flora chilena en el desarrollo de futuros nutracéuticos que mejoren la salud humana y animal.


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