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Científicos detectan por primera vez señales sísmicas prolongadas en la Patagonia austral

Científicos detectan por primera vez señales sísmicas prolongadas en la Patagonia austral

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Tiempo de lectura: 2 minutos Un equipo de investigadores del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile identificó señales sísmicas débiles y prolongadas en el límite de las placas Antártica y Sudamericana.

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El subsuelo de la Patagonia austral se mueve de forma constante. Tradicionalmente, la sismicidad en Chile se asocia al contacto entre las placas de Nazca y Sudamericana; sin embargo, en el extremo sur del país, es la placa Antártica la que subduce bajo la Sudamericana a una velocidad mucho más lenta. Esta particularidad, sumada al aislamiento geográfico, había dificultado históricamente el estudio de cómo se libera la energía en esta frontera tectónica.

Una investigación del Departamento de Geofísica (DGF) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile detectó por primera vez la presencia de «tremors» tectónicos en la zona: señales sísmicas de baja amplitud y larga duración que, a diferencia de los terremotos convencionales, son imperceptibles para la población.

Los investigadores analizaron datos recolectados durante dos años mediante una red temporal de estaciones sísmicas. Este monitoreo permitió identificar 1.540 eventos de tremor tectónico profundo, ubicados a profundidades de entre 30 y 40 kilómetros.

«Los tremors tectónicos son señales de muy pequeña amplitud y duración mayor que un sismo normal. Su señal es tan débil que para detectarlos se necesitan varias estaciones sismológicas ubicadas muy cerca entre ellas», explica Sergio Ruiz, Profesor Titular del DGF y coautor del estudio.

Este descubrimiento ofrece una ventana a la geometría del contacto entre placas en una región donde la sismicidad habitual es escasa. Para Kellen Azúa, investigadora del DGF y autora principal del estudio, los hallazgos confirman que existe una deformación activa en las profundidades de la Patagonia. «Lo que nos dice es que, efectivamente, estas placas están en contacto en profundidad y se está liberando energía de forma más lenta o continua», destaca la experta.

Ciencia para entender el peligro sísmico global

El análisis también permitió observar patrones de migración de las señales, similares a los registrados en otras zonas de subducción famosas como Cascadia en Norteamérica o Nankai en Japón. Además, se detectó que la ocurrencia de estos tremors está modulada por las mareas oceánicas.

Según explica el profesor Ruiz, las variaciones de tensión producidas por los ciclos de las mareas pueden favorecer o restringir estas señales sutiles, lo que confirma de manera científica que estos eventos están vinculados directamente a la tectónica de placas y no a ruidos ambientales.

«Este estudio nos permite avanzar en la caracterización del peligro sísmico y, a nivel global, entender mejor la relación entre los deslizamientos lentos y los terremotos de gran magnitud», concluye Ruiz.

El equipo de investigación, que contó con la colaboración de Satoshi Ide de la Universidad de Tokio, plantea que el siguiente paso será la instalación de instrumentos GPS y estaciones permanentes para determinar si estos movimientos presentan ciclos de recurrencia.


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