Expertos advierten riesgo de endemia por expansión del mosquito Aedes aegypti en Antofagasta
Tiempo de lectura: 2 minutos Tras la detección de 19 focos activos en la capital regional, el Dr. Francisco Salvador, infectólogo de la Universidad de Antofagasta, advierte que la falta de control y el retorno de viajeros podrían gatillar un brote inédito de enfermedades como el dengue y el zika en la zona.
Según el reporte más reciente de la Seremi de Salud de Antofagasta, se contabilizan 19 focos activos del mosquito Aedes aegypti en el radio urbano de la ciudad. Lo que comenzó como un hallazgo aislado hace 79 días en un establecimiento educacional, se ha transformado en un incremento exponencial que amenaza con volver endémicas enfermedades virales antes inexistentes en la región.
El Dr. Francisco Salvador, médico internista e infectólogo del Hospital Clínico de la Universidad de Antofagasta (UA), es enfático en su diagnóstico: «Antofagasta nunca tuvo focos de Aedes aegypti; si no actuamos ahora, sufriremos una endemia». El académico advierte que la presencia del insecto, sumada a las condiciones climáticas y la movilidad humana, crea el escenario perfecto para la propagación de virus como el dengue, la fiebre amarilla, el zika y el chikungunya.
Según explica el Dr. Salvador, el vector ingresó probablemente en forma de huevo, oculto en cargamentos de productos agrícolas provenientes de zonas fronterizas o regiones vecinas. El primer hito de esta crisis ocurrió el pasado 20 de mayo con la detección de un foco en el colegio Divina Pastora.
¿Cómo llegó el mosquito?
La velocidad de propagación es el factor que más preocupa a los expertos. «En menos de tres meses el mosquito ya llegó al centro de Antofagasta. Dado que este insecto no vuela más de 200 metros, la aparición de focos distantes indica que existen muchos más criaderos sin detectar», señala el infectólogo.
El clima costero, caracterizado por su humedad, y las recientes lluvias han generado acumulación de agua estancada en neumáticos abandonados, platos de mascotas y envases olvidados en patios, proporcionando el hábitat ideal para la eclosión de los huevos. Sin una acción ciudadana decidida para eliminar estos recipientes, el control del vector se vuelve una tarea casi imposible.
Los desafíos del diagnóstico médico
El peligro real para la población no radica solo en la picadura del mosquito, sino en la interacción con personas infectadas que ingresan a la región. Ante la proximidad de festividades y periodos estivales, el retorno de viajeros desde el extranjero es inminente. Si un mosquito local pica a una persona que porta el virus del dengue, el insecto se convierte en transmisor y sus huevos darán origen a nuevas generaciones de mosquitos ya infectados.
Este ciclo daría paso a los casos autóctonos, es decir, personas que se contagian dentro de Antofagasta sin haber salido de la ciudad. Sin embargo, de acuerdo con el especialista, el sistema de salud enfrenta la falta de experiencia clínica.
«Nuestros médicos no tienen experiencia en detectar estas enfermedades porque nunca las han visto aquí. Es muy probable que confundan un caso de dengue con una enfermedad respiratoria común», advierte el Dr. Salvador. Un diagnóstico erróneo no solo pone en riesgo al paciente, sino que retrasa las medidas de bloqueo epidemiológico, facilitando la propagación silenciosa del virus.
¿Cómo frenar la amenaza?
Para evitar que Antofagasta se convierta en una zona de endemia, el infectólogo de la UA recomienda vaciar cualquier recipiente con agua estancada en hogares y lugares de trabajo, campañas para que la comunidad reconozca al mosquito y sus hábitos, fumigar focos activos y sanitización rigurosa de camiones y buses interregionales, usar repelente con DEET al 30% y ropa de manga larga en zonas de riesgo, y no esperar a que aparezca el primer caso humano para intensificar las medidas de erradicación.
La Seremi de Salud mantiene el llamado a reportar cualquier hallazgo de larvas o mosquitos sospechosos a través de sus canales oficiales.