En vivo 🟠 SEÑAL ONLINE

Descubren que no cualquier actividad física es buena para la salud cerebral

Descubren que no cualquier actividad física es buena para la salud cerebral

  -

Tiempo de lectura: 2 minutos El contexto en el cual se desarrolla la actividad física es clave a la hora de determinar si esas rutinas son útiles o no para la salud en general, y para el cerebro en particular.

Comparte:

Una investigación, recogida por The Lancet Public Health, con datos de más de 4,2 millones de personas, concluyó que la actividad física que se caracteriza por un trabajo extenuante, no ofrece la misma protección cerebral que el ejercicio físico voluntario que se hace en el tiempo libre y, sobretodo, por placer.

El estudio analizó datos de 74 investigaciones en los que participaron personas de entre 45 y 93 años de 30 países. El análisis indica que las personas que realizaban mayores niveles de actividad física en su tiempo libre presentaban un riesgo de demencia de un 24 % menor que las menos activas. Por el contrario, la actividad física laboral se asoció con un riesgo de demencia un 20 % mayor.

«Los resultados cuestionan la creencia arraigada de que cada movimiento cuenta para la salud cerebral. El contexto de la actividad, ya sea laboral o de ocio, marca la diferencia», explica Natan Feter, investigador de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Brasil.

Para la elaboración de la investigación se hizo un seguimiento de los pacientes durante una media de 10 años, durante los cuales los investigadores registraron los diagnósticos de demencia por cualquier causa (Alzhéimer, demencia vascular, etc).

Trabajo frente a ocio

Cuando se habla de actividad física diaria, se suele combinar el deporte, el trabajo manual, las tareas domésticas y los desplazamientos diarios. Cada uno de estos tipos de actividad se produce en circunstancias distintas y, por lo mismo, pueden tener efectos diferentes sobre la salud a largo plazo, según han concluido los autores en el metaanálisis.

En ese sentido, el ejercicio en tiempo libre suele ser autodirigido, puede realizarse a una intensidad agradable y, a menudo, va acompañado de interacción social o de la reducción del estrés.

Por su parte, los trabajos físicamente exigentes pueden implicar tareas repetitivas, como permanecer de pie durante mucho tiempo, levantar cargas pesadas, o estar expuesto a riesgos laborales, entre otros.

Sobre ese escenario es que los autores sostienen que es poco probable que los aparentes efectos nocivos del ejercicio asociados a la actividad laboral se deban al movimiento en sí mismo, sino que pueden tener que ver con el entorno social y ambiental en el que se desarrolla.

Tal como apunta Feter: «Los trabajos físicamente exigentes suelen conllevar estrés psicosocial, condiciones laborales peligrosas o una mayor exposición a la contaminación atmosférica y acústica, factores todos ellos que se han relacionado de forma independiente con el riesgo de demencia».

Por lo mismo, no es extraño suponer que los trabajadores que desempeñan estos empleos pueden tener menos predisposición a practicar deporte por ocio, porque llegan físicamente exhaustos a su tiempo libre.

Intensidades

En cuanto a la intensidad del ejercicio, quienes realizan actividad física de un alto nivel de intensidad se asocian con un riesgo de demencia menor. Por el contrario, los niveles más altos de actividad física laboral se asociaron con un peligro menor de padecer este trastorno.

Los autores agregan que la mayoría de los estudios que han analizado solo han recurrido a participantes de países ricos, o los que se basan en la actividad física que declaran los propios pacientes.

«Nuestro trabajo tiene en cuenta estudios observacionales, por tanto no podemos demostrar que la actividad laboral provoque demencia, sí podemos concluir que el contexto en el que una persona realiza ejercicio físico cuenta y es un factor a tener en cuenta», concluye Feter.


Te puede interesar