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Los secretos del chagual, el arrayán y el ruil: Tres joyas de la biodiversidad chilena

Cooperativa Ciencia,

Tiempo de lectura: 2 minutos Desde corteza fría al tacto hasta inflorescencias gigantescas, estas tres especies nativas revelan la riqueza, diversidad y vulnerabilidad de los ecosistemas del país.

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Chile es un país rico en biodiversidad, clima y paisajes; desde cordones montañosos que deslumbran con sus colores, hasta especies conocidas como únicas y que contienen sello nacional.

Dentro de este patrimonio verde destacan tres especies que deslumbran por sus formas, su historia evolutiva y su valor ecológico: el arrayán (Luma apiculata), el ruil (Nothofagus alessandrii) y el chagual (Puya chilensis / Puya berteroniana).

El chagual se distribuye entre la Región de Coquimbo y la del Biobío. Esta suculenta gigante, adaptada a laderas rocosas y secas, no pasa desapercibida por sus imponentes dimensiones ni por las leyendas que giran a su alrededor.

Durante años, esta especie se mantiene como una roseta de hojas espinosas a ras del suelo, pero cuando acumula energía suficiente (entre 10 y 20 años) genera una gran espiga floral que puede medir hasta cuatro metros de altura, con flores de color verde amarillento.

La «planta come ovejas»

Esta especie no es conocida solo por su aspecto y tamaño, sino por el mito que le acompaña. Conocida como la «planta come ovejas», sus hojas con espinas ganchudas duras y curvadas dieron origen al mito. Antiguamente, animales como ovejas o aves pequeñas quedaban atrapados en su follaje sin poder liberarse. De ahí surgió la creencia de que la planta los «atrapaba» para nutrirse de sus restos al descomponerse.

Al día de hoy, este árbol se encuentra en estado vulnerable y figura como especie casi amenazada, principalmente por incendios y la recolección ilegal de su tallo.

De tronco helado y color canela

Siguiendo hacia los bosques húmedos del sur, encontramos al arrayán, un árbol emblemático que regala una experiencia táctil y visual única a quienes caminan bajo su follaje. Su corteza de color canela puede encontrarse desde la Región de Coquimbo hasta la de Aysén, principalmente cerca de cursos de agua, lagos y zonas húmedas.

Si visitas un bosque de arrayanes en un día caluroso y colocas tu mano sobre la corteza, notarás que el tronco siempre está helado al tacto. Además, su corteza destaca por su color canela anaranjado. Un mito popular sostiene que Walt Disney visitó los bosques de arrayanes en el sur de Chile y Argentina para inspirarse en los paisajes de la película Bambi.

Este árbol, en categoría de preocupación menor, se cubre de pequeñas flores blancas muy aromáticas que dan paso a la «murtilla de arrayán», un fruto comestible de color rojo oscuro, usado generalmente en repostería y licores artesanales.

El tesoro del Maule al borde de la extinción

Finalmente, en la cordillera de la costa de la Región del Maule, encontramos al ruil, una de las especies de árboles más primitivas, raras y amenazadas de todo el planeta, y una con mayor grado de endemismo local en Chile.

Solo existe en una pequeña franja del Maule y en ningún otro lugar de la Tierra. Actualmente quedan menos de 350 hectáreas fragmentadas de su bosque nativo debido a la presión histórica forestal y los incendios. Sus hojas grandes, acanaladas y con bordes aserrados ofrecen uno de los espectáculos naturales más hermosos del país. Durante los meses de otoño, las copas de los ruiles cambian drásticamente de color, tiñendo las laderas de un rojo vivo y cobrizo.

El ruil está catalogado en peligro crítico debido a la pérdida de su hábitat original por incendios forestales y el avance de plantaciones monocultivo.


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