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Miel de ulmo y alga nativa: Investigadora chilena desarrolla biomaterial para tratar heridas complejas

Miel de ulmo y alga nativa: Investigadora chilena desarrolla biomaterial para tratar heridas complejas

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Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación liderada por Sofía Araya, investigadora de la Usach, combinó las propiedades de la miel de ulmo y el alga Sarcopeltis skottsbergii para crear un apósito bioactivo que combate bacterias multirresistentes y favorece la cicatrización.

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En el marco de su tesis de pregrado, la joven investigadora Sofía Araya Alfaro desarrolló un innovador biomaterial diseñado para el tratamiento de heridas de difícil cicatrización.

El apósito aprovecha de manera sinérgica los recursos naturales del sur de Chile, combinando la estructura de un alga roja nativa con las facultades biológicas de la miel de ulmo.

El estudio se llevó a cabo en el Laboratorio de Química de Biomateriales de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), en colaboración con el Centro de Medicina Regenerativa de la Universidad del Desarrollo. La investigación contó con la dirección del Dr. Jonathan Andrés Ortiz y el Dr. Marcelo Ezquer.

Propiedades de la miel de ulmo y el alga roja

El desarrollo utiliza la especie Sarcopeltis skottsbergii, una alga austral conocida comúnmente como «cuero de chancho». Este recurso destaca por su capacidad para producir carragenanos, compuestos naturales que permiten estructurar geles y retener humedad. De esta manera, el carragenano modifica las propiedades fisicoquímicas de la matriz de soporte, mientras que la miel actúa como agente bioactivo.

La elección de la materia prima apícola responde a su perfil antibacteriano y su alta concentración de polifenoles.

«La elección de la miel de ulmo no fue arbitraria. No todas las mieles presentan el mismo comportamiento. Existen estudios que han demostrado una importante actividad antimicrobiana frente a bacterias asociadas a infecciones de heridas y, además, es rica en polifenoles. Por eso, resultó interesante explorar sus propiedades, pero incorporándola ahora a una matriz de soporte», explica Sofía Araya Alfaro.

Resultados prometedores

Los ensayos de laboratorio demostraron que el apósito logra una liberación controlada de polifenoles y mantiene una notable actividad antioxidante. El prototipo logró inhibir el crecimiento de Staphylococcus aureus, una bacteria de origen clínico resistente a los fármacos convencionales. Los análisis de citotoxicidad no evidenciaron efectos dañinos tras 48 horas de exposición.

«Estos resultados sugieren que se trata de un biomaterial potencialmente seguro para su aplicación en heridas», señala Araya Alfaro sobre el trabajo premiado en las II Jornadas Internacionales de Ciencia de Materiales y Nanotecnología del Centro de Nanotecnología Aplicada de la Universidad Mayor.

Las próximas etapas de la investigación contemplan evaluar las propiedades mecánicas de la matriz, analizar su capacidad para acelerar la cicatrización y testear su eficacia frente a otros patógenos. El objetivo principal apunta a consolidar una alternativa accesible e innovadora para la medicina regenerativa.


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