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Investigación arqueológica revela dos siglos de cambios urbanos en Tocopilla

Investigación arqueológica revela dos siglos de cambios urbanos en Tocopilla
Néstor Rojas Arias

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Tiempo de lectura: 2 minutos El académico UA y UCN, Néstor Rojas, reconstruyó la serie de sucesos naturales y humanos que terminaron con un cementerio convertido en cancha de béisbol.

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Extensas excavaciones arqueológicas, revisión de registros históricos y recopilación de testimonios permitieron a un académico de la Universidad de Antofagasta y de la Universidad Católica del Norte reconstruir en forma detallada dos siglos de vida de la ciudad de Tocopilla.

El arqueólogo Néstor Rojas Arias centró su investigación en un sitio conocido como «El Panteón» y -a partir del hallazgo de 14 mil objetos- desentrañó la evolución de sus diferentes usos a lo largo del tiempo, debida a fenómenos tanto naturales como humanos.

Desastres y esfuerzos

Durante el siglo XIX, este espacio fue utilizado como el primer cementerio de Tocopilla, pero un tsunami ocurrido en 1877 lo alcanzó y cubrió parcialmente con arena; alterando su funcionalidad habitual, aunque sin interrumpirla del todo.

Un aluvión en 1940 provocó nuevos daños y dio paso a un prolongado abandono. Con el paso del tiempo, comenzó a emplearse para otras actividades, y a partir de 1968 se destinó como cancha de béisbol.

Cuatro décadas después, albergó temporalmente a familias damnificadas tras el terremoto de 2007.

La investigación también consideró acontecimientos políticos, como el proceso de chilenización posterior a la Guerra del Pacífico, y el golpe de Estado de 1973.

«Ocho irruptores»

«Entre 1830 y 2015 identificamos 20 configuraciones de paisaje y ocho irruptores: seis naturales y dos antrópicos«, señala Rojas, que es miembro del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad de Antofagasta.

Con el concepto de «irruptor», el experto alude a fenómenos capaces de provocar quiebres significativos en las trayectorias históricas de los espacios físicos, como los mencionados desastres de la naturaleza o acontecimientos sociales disruptivos.

«Para reconocer un paisaje no basta con encontrar los materiales, necesitamos también aproximarnos a los usos y los significados», plantea el profesional, que presentó esta investigación en el marco de un ciclo conmemorativo de los 20 años de existencia del Doctorado en Antropología conjunto de las universidades Católica del Norte y de Tarapacá.


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