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Expedición NIMOx concluyó con inéditos hallazgos de la fosa de Atacama

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Tiempo de lectura: 3 minutos La investigación, liderada por el Instituto Milenio de Oceanografía, reveló alta actividad biológica y fallas geológicas.

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Con nuevos antecedentes sobre uno de los ecosistemas menos explorados del planeta, arribó a Valparaíso la expedición científica NIMOx, que recorrió la fosa de Atacama a bordo del buque Cabo de Hornos de la Armada de Chile.

La iniciativa, liderada por el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), avanzó en dos líneas clave de investigación: analizar el impacto del fenómeno de El Niño en el océano profundo y estudiar la estructura geológica del fondo marino frente a Taltal.

Alta actividad biológica en las profundidades

Uno de los hallazgos principales demostró que la vida marina en la zona es más activa de lo presupuestado. Hasta ahora se creía que las cadenas tróficas de la Fosa eran poco diversas y poco activas. Sin embargo, los resultados apuntan en la dirección contraria.

«Lo que encontramos es que son extremadamente diversos y muy rápidos en ciclar esta materia orgánica que cae desde cadenas tróficas más superficiales. Por ejemplo, se comían un kilo y medio de jurel en una hora, una hora y media», detalló Mauricio Urbina, investigador principal del IMO y académico de la U. de Concepción.

Los datos evidencian una importante capacidad para procesar materia orgánica y reciclar carbono. Entre las especies analizadas destacaron los anfípodos, pequeños crustáceos carroñeros adaptados a sobrevivir períodos prolongados sin alimento.

Cartografía sísmica frente a Taltal

En paralelo, el equipo geofísico encabezado por la investigadora Valeria Cortés cartografió en alta resolución un monte submarino entre Taltal y Chañaral. La medición identificó fallas y derrumbes en una conocida laguna sísmica.

«Lo que hicimos fue tomar datos de detalle, encontrar específicamente las fallas y los derrumbes que están ocurriendo, lo que nos habla de los procesos más recientes, que son los que mejor nos van a ayudar a entender cómo serán los procesos futuros», explicó Cortés.

Los antecedentes permitirán perfeccionar los modelos sobre la deformación de placas tectónicas. Asimismo, la información optimizará la proyección de terremotos y tsunamis en el norte del país.

Impacto de El Niño en el océano profundo

Por otro lado, la expedición evaluó cómo El Niño afecta los ecosistemas abisales.

El proyecto liderado por Rubén Escribano utilizó equipamiento del Sistema Integrado de Observación del Océano Profundo (IDOOS), incluyendo un lander y un glider submarino.

«Por primera vez se evaluará el impacto de El Niño sobre el ecosistema marino integrado al océano profundo. Estas observaciones complementan nuestros estudios previos para el ecosistema de la fosa», indicó.

Las observaciones preliminares sugieren que el calentamiento de las aguas superficiales reduce el plancton. En consecuencia, este fenómeno altera la cantidad y calidad de materia orgánica que desciende a la fosa.

Alianza pública y análisis de muestras

La expedición fue valorada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), cuya directora nacional, Alejandra Pizarro, destacó «la colaboración entre instituciones públicas y las capacidades que tienen para investigación».

«Es fundamental poder vincular esas capacidades, como la infraestructura, que permite a los investigadores e investigadoras ir a conocer, a levantar datos, realizar estudios y hacer propuestas para que podamos seguir avanzando en ciencia, tecnología, conocimiento e innovación», agregó.

En tanto, el comandante del Cabo de Hornos, capitán de fragata Carlos Palavecino, dijo que fueron «tres desafiantes semanas en las que pudimos explotar todas las capacidades del buque estudiando nuestro mar y para esto contribuir a la ciencia».

Tras concluir la navegación, los equipos iniciaron la etapa de análisis de muestras. Los registros procesados nutrirán futuras publicaciones científicas sobre biodiversidad, dinámica climática y geología del Océano Pacífico.

NIMOx fue desarrollada con la participación de la U. de Concepción, la Pontificia U. Católica de Chile, la U. de Antofagasta, el Núcleo Milenio DEOXS y el Centro de Instrumentación Oceanográfica, con financiamiento de ANID y el apoyo de la Armada.


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