Investigadoras estudian la distribución de microplásticos en el norte de Chile
Tiempo de lectura: 3 minutos A bordo del buque «Abate Molina», el equipo recolectó muestras entre Arica y Antofagasta para evaluar cómo las corrientes marinas transportan estos contaminantes.
Una botella de plástico puede reconocerse a simple vista, pero pequeños fragmentos plásticos pueden pasar inadvertidos y desplazarse por el océano. Para estudiar su recorrido y los procesos marinos que influyen en su distribución, la bióloga marina Gabriela Aguirre Martínez, profesora titular de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Arturo Prat (UNAP), participó en una campaña de muestreo de microplásticos en el norte de Chile.
La actividad se realizó en octubre a bordo del buque científico «Abate Molina», durante el crucero MOBIO-MPDH, que estudia el stock desovante de anchoveta y las condiciones oceanográficas entre las regiones de Arica y Parinacota y Antofagasta.
Esta plataforma permitió incorporar como estudio complementario, por primera vez, el muestreo de microplásticos en sectores costeros y oceánicos en la zona norte de la corriente de Humboldt.
El estudio busca determinar cómo la circulación oceánica, la surgencia, el ascenso de aguas profundas hacia la superficie, y la dinámica de las masas de agua influyen en la distribución y el transporte de estas partículas, así como en su posible acumulación en el agua y los sedimentos.
De la superficie a las profundidades
Uno de los aportes de Aguirre fue compartir su experiencia en el muestreo de microplásticos en el agua mediante una red manta, que permite recolectar partículas presentes en la capa superior del mar para su posterior análisis.
El equipo fue facilitado por Karla Pozo, académica de la Universidad San Sebastián (USS), en el contexto del proyecto FONDECYT Regular N.º 1241723, en el que la investigadora de la UNAP participa como coinvestigadora.
El trabajo combinó muestras superficiales, obtenidas con la red manta, y otras recolectadas a distintas profundidades con equipamiento oceanográfico del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP).
El recorrido abarcó desde la costa hasta aproximadamente 100 millas mar adentro, entre Arica y Antofagasta.
«Debido a mi experiencia en investigación con microplásticos, actividades en terreno, el uso de la red manta y manejo de las muestras, entre otras cosas, fui invitada a colaborar en esta campaña y compartir los procedimientos para el muestreo superficial. La idea era complementar ese trabajo con muestras obtenidas a distintas profundidades y comprender cómo la circulación oceánica, la surgencia y la dinámica de las masas de agua influyen en el transporte de estas partículas», explicó Pozo.
Colaboración científica
La iniciativa surgió del interés del Departamento de Oceanografía y Medio Ambiente (DOMA) del IFOP por cuantificar y caracterizar los microplásticos presentes en el mar del norte de Chile.
Para ello, buscó colaborar con la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN), que aporta experiencia en técnicas nucleares y caracterización analítica al igual que la Universidad San Sebastián.
En la campaña participaron activamente Lisette Zenteno, investigadora del Centro de Tecnologías Nucleares en Ecosistemas Vulnerables de la CCHEN; Jessica Bonicelli, jefa del crucero e investigadora senior del DOMA del IFOP; y Aguirre Martínez.
El diseño del muestreo también contó con la colaboración de Ana Catarino, líder del grupo de investigación de la División de Océano y Salud Humana del Instituto Marino de Flandes (VLIZ), entidad que mantiene un convenio de colaboración con el IFOP y Pozo.
El trabajo desarrollado se destacó por una interesante colaboración interinstitucional que integra esfuerzos de muestreo, una amplia experiencia científica y técnica, equipamiento y capacidades analíticas para estudiar cómo las condiciones oceanográficas influyen en el transporte y la dispersión de estos contaminantes.
Partículas pequeñas, grandes preguntas
Los microplásticos son partículas de plástico de menos de cinco milímetros. Pueden originarse por la fragmentación de objetos mayores, como envases y bolsas, o proceder de otras fuentes, entre ellas las fibras sintéticas.
Una vez en el mar, las corrientes y las características físicas de las partículas influyen en su desplazamiento.
Por eso, la investigación considera no solo su presencia, sino también su tamaño y ubicación. Algunas partículas pueden permanecer cerca de la superficie, mientras que otras pueden desplazarse a mayores profundidades o llegar a los sedimentos.
Los análisis permitirán estudiar estos procesos sin anticipar resultados.
La CCHEN y la USS aportan capacidades de caracterización analítica relevantes para examinar partículas de menor tamaño entre 1 y 100 micrómetros, difíciles de identificar mediante métodos convencionales.
En el sistema de la corriente de Humboldt, la circulación marina y la surgencia condicionan las características del agua. Comprender cómo estos procesos intervienen en el transporte de microplásticos puede aportar información para futuras investigaciones y el monitoreo ambiental.
Conocer el océano y sus cambios
Para Gabriela Aguirre, la campaña también ofrece una oportunidad para compartir conocimientos y ampliar la colaboración entre instituciones científicas.
El crucero MOBIO integra información biológica, oceanográfica y climática para estudiar las condiciones del mar y el stock desovante de anchoveta.
El análisis de las muestras permitirá establecer qué partículas están presentes, cómo se distribuyen y qué relación tienen con las condiciones oceanográficas. Los resultados contribuirán a comprender mejor el recorrido de los residuos plásticos en el océano del norte de Chile.