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El degú, roedor endémico de Chile, podría ser el nuevo modelo para estudiar la visión

El degú, roedor endémico de Chile, podría ser el nuevo modelo para estudiar la visión

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Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación revela que el degú posee una agudeza visual muy superior a los modelos tradicionales, posicionándolo como una alternativa para comprender la neurobiología humana.

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Durante décadas, la ciencia mundial ha dependido de ratones, ratas y hámsters para entender cómo funciona el cerebro y la visión de los mamíferos. Sin embargo, existe una paradoja en estos estudios: se utilizan animales de hábitos nocturnos para intentar comprender sistemas visuales que, como el humano, son diurnos. Frente a este desafío, investigadores de la Universidad de Chile pusieron los ojos en un habitante local: el degú (Octodon degus).

Una reciente investigación, liderada por Natalia Márquez y publicada en la revista científica Journal of Neurophysiology, propone a este roedor endémico de Chile como un modelo para el estudio de la visión. El estudio confirma que el degú no solo procesa la luz de manera diferente, sino que posee una agudeza visual significativamente mayor a la de los roedores de laboratorio convencionales.

El degú, también conocido como ratón cola de pincel, posee características biológicas que lo convierten en una rareza valiosa para la neurociencia. A diferencia de los modelos tradicionales que son altriciales (nacen inmaduros, ciegos y sordos), el degú es una especie precocial: nace con los ojos abiertos, con pelaje y es capaz de ver y moverse desde su primer día de vida.

Sin embargo, la diferencia más crucial para este estudio es su ritmo circadiano. Al ser un animal diurno y social, su sistema visual ha evolucionado para funcionar en condiciones de alta luminosidad, al igual que el del ser humano.

Las ventajas del degú frente al ratón de laboratorio

El equipo del Laboratorio de Neurobiología y Biología del Conocer, compuesto además por los doctores Alfonso Deichler, Pedro Fernández-Aburto, Juan-Carlos Letelier, Gonzalo J. Marín, Jorge Mpodozis e Ignacio Perales, sometió a los especímenes a diversos estímulos visuales complejos, como patrones de movimiento, cambios de contraste, rejillas sinusoidales y simulaciones de depredadores aéreos (objetos en expansión).

Los resultados mostraron que el degú posee una retina enriquecida con dos tipos de conos (M y UV) y una alta densidad de células ganglionares, lo que favorece una resolución espacial avanzada.

«Haciendo este estudio logramos determinar que la agudeza visual del degú es mayor que la de otros roedores. Nosotros nos imaginábamos que era así; era la hipótesis. Pero teníamos que comprobarlo, aunque sus características, como el modo de vida diurno y precocial, nos daban indicios de que podía ser un buen modelo de investigación», explicó  Natalia Márquez, autora principal del estudio.

Impacto internacional

Este hallazgo es parte de una colaboración internacional con el Departamento de Biología de la Universidad de Massachusetts Amherst (EE. UU.), bajo la dirección de la investigadora Sarah L. Pallas. El objetivo macro del proyecto es entender cómo evoluciona el sistema visual en los mamíferos y qué factores —genéticos o ambientales— determinan sus capacidades.

La investigación plantea interrogantes sobre la validez de seguir utilizando exclusivamente al ratón común en estudios biomédicos de visión. «Hoy el modelo preferido es el ratón, principalmente por razones prácticas que hacen fácil trabajar con él; pero claro, uno se pregunta si es el mejor modelo para entender la visión diurna humana», cuestiona la Dra. Márquez.

Actualmente, el equipo científico avanza en la segunda fase del proyecto: examinar el desarrollo visual de degús criados en oscuridad total. Este experimento busca discernir cuánto de la visión depende de la experiencia lumínica y cuánto viene «programado» por mecanismos internos, un paso crucial para entender la plasticidad cerebral.


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