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«Cuando se confirme la cancelación, estaremos aliviados»: ESO responde a cancelación de megaproyecto INNA

«Cuando se confirme la cancelación, estaremos aliviados»: ESO responde a cancelación de megaproyecto INNA
Cerro Paranal and the Milky Way above it (Crédito: A. Ghizzi Panizza/ESO)

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Tiempo de lectura: 2 minutos Tras las alertas de la comunidad científica sobre el daño irreversible, la empresa AES Andes afirmó que desistiría de la instalación de INNA en las cercanías del Observatorio Paranal.

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El 23 de Enero pasado, la empresa AES Andes, filial de la estadounidense AES Corporation, anunció que no continuará con el proyecto INNA, un ambicioso complejo industrial de hidrógeno y amoníaco verde que planeaba construirse en las cercanías del Observatorio Paranal del Observatorio Europeo Austral (ESO).

Desde el anuncio de su desistimiento, la ESO manifestó su satisfacción, aunque con cautela, esperando que el proyecto sea retirado formalmente del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) a la brevedad.

«Cuando se confirme la cancelación, estaremos aliviados. Debido a su ubicación prevista, el proyecto supondría una amenaza grave para los cielos más oscuros y despejados de la Tierra», enfatizó el Director General de ESO, Xavier Barcons.

Amenaza crítica para la observación astronómica

Cabe recordar que un análisis técnico detallado realizado por la ESO advirtió que la construcción y operación de INNA provocaría daños severos e irreparables. Según el informe, el complejo industrial afectaría directamente la capacidad operativa de infraestructuras críticas como el Very Large Telescope (VLT), el Interferómetro del Very Large Telescope (VLTI), el futuro Extremely Large Telescope (ELT) —que será el ojo más grande del mundo para mirar el cielo— y el CTAO-Sur.

Los impactos más críticos identificados incluyen la contaminación lumínica, la generación de microvibraciones en el suelo, la dispersión de polvo y un aumento significativo en la turbulencia atmosférica de la zona. Estos factores, combinados, podrían degradar la calidad de una región considerada la mejor del planeta para la astronomía óptica e infrarroja.

Pese a la oposición a este emplazamiento específico, desde la ESO aclararon que no existe un rechazo a la generación de energías limpias. «Como hemos dicho antes, ESO y sus Estados Miembros apoyan plenamente la descarbonización energética y las iniciativas que aseguren un futuro más próspero y sostenible. Los proyectos de energía verde, y otros proyectos industriales que impulsen el desarrollo nacional y regional, son totalmente compatibles con los observatorios astronómicos si las distintas instalaciones están ubicadas a una distancia suficiente unas de otras«, aclaró Barcons.

Protección legal de los cielos chilenos

Aunque el país cuenta con normas contra la contaminación lumínica, la magnitud de los nuevos proyectos energéticos e industriales exige medidas de protección más robustas y áreas de exclusión claras alrededor de los centros de investigación.

«Continuaremos trabajando con las autoridades para proteger los cielos del norte de Chile, un patrimonio natural irreemplazable que es esencial para avanzar en nuestra comprensión del universo y para posibilitar una astronomía de clase mundial en beneficio de Chile y la comunidad global», destacó Itziar de Gregorio, representante de ESO en Chile.


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