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Vientos extremos revelan la evidencia más sólida de campos magnéticos en exoplanetas

Vientos extremos revelan la evidencia más sólida de campos magnéticos en exoplanetas
Crédito: ESO/M. Kornmesser, L. Calçada

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Tiempo de lectura: 2 minutos Utilizando tecnología en el norte de Chile, un equipo de astrónomos logró medir por primera vez el magnetismo en mundos fuera del Sistema Solar, un paso crucial para entender la habitabilidad planetaria.

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Un equipo de astrónomos encontró la evidencia más consolidada hasta la fecha de que algunos planetas fuera del Sistema Solar poseen campos magnéticos. El descubrimiento, publicado en la revista Nature Astronomy, fue posible gracias a las observaciones realizadas con el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), ubicado en el desierto de Atacama, y el Telescopio Gemini North en Hawái.

El estudio se centró en siete exoplanetas conocidos como «Júpiteres calientes»: gigantes gaseosos que orbitan extremadamente cerca de sus estrellas. Al estar acoplados por marea —mostrando siempre la misma cara a su sol—, estos mundos experimentan temperaturas extremas y vientos que alcanzan velocidades que oscilan entre los 7.200 y los 25.000 km/h.

La investigación, liderada por Julia Seidel, astrónoma del Laboratorio Lagrange y exinvestigadora de ESO en Chile, no buscaba inicialmente medir campos magnéticos, sino analizar el comportamiento de los vientos atmosféricos. Sin embargo, al cruzar los datos obtenidos por el instrumento ESPRESSO del VLT, el equipo detectó un patrón contraintuitivo: mientras más caliente era el planeta, más lentos eran sus vientos.

El enigma de los vientos lentos

«Esto es totalmente contraintuitivo porque, a mayor temperatura, hay más energía para acelerar los vientos. Debe ocurrir algo que ralentice la velocidad para los objetos más calientes», explica Vivien Parmentier, coautor del estudio. La única explicación física consistente es la presencia de campos magnéticos planetarios. Estos actúan como un «freno» electromagnético, ralentizando el movimiento de las partículas cargadas en la atmósfera de estos colosos gaseosos.

Gracias a estas mediciones, los científicos pudieron inferir que la intensidad de estos campos magnéticos es comparable a la de nuestro vecindario solar: aproximadamente la mitad de intensos que los de Júpiter y cuatro veces más fuertes que los de Saturno.

¿Por qué es vital este hallazgo para la búsqueda de vida?

En la Tierra, el campo magnético es el responsable de desviar la radiación dañina del Sol, permitiendo que la atmósfera se mantenga estable y que el agua —y por ende la vida— prospere. «Este avance nos permite comparar los entornos magnéticos de otros mundos, un paso clave para comprender qué planetas pueden sobrevivir y conservar su agua«, destaca Seidel.

Además de su función protectora, estos campos magnéticos podrían generar espectáculos visuales sin precedentes. La coautora Bibiana Prinoth señala que las interacciones magnéticas en estos exoplanetas podrían producir auroras boreales mucho más espectaculares que las terrestres, creando «vastas cortinas de luz colorida que bailan sobre un planeta que está mitad en día perpetuo y mitad en noche interminable«.

El futuro de esta línea de investigación apunta a Chile. Con la próxima puesta en marcha del Extremely Large Telescope (ELT) de ESO en el cerro Armazones, la comunidad científica espera caracterizar no solo gigantes gaseosos, sino también planetas del tamaño de la Tierra, buscando indicios de magnetismo y gases.


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