En vivo 🟠 SEÑAL ONLINE

Hallazgo en Algarrobo: Identifican las primeras tortugas marinas del Eoceno en el Pacífico chileno

  -

Tiempo de lectura: 2 minutos Dos fragmentos de caparazón encontrados en la Región de Valparaíso confirman que parientes de las tortugas actuales ya nadaban en las costas del Pacífico hace millones de años.

Comparte:

Investigadores de la Red Paleontológica de la Universidad de Chile identificaron los primeros restos de tortugas marinas pertenecientes a la época del Eoceno (entre 56 y 34 millones de años atrás) encontrados en el Pacífico suroriental. El descubrimiento fue realizado en la localidad de Algarrobo, y permite comprender mejor la evolución y distribución de estos reptiles tras la extinción de los dinosaurios.

El estudio, publicado en la revista científica Andean Geology, detalla el análisis de dos piezas de caparazón que aportan información clave para la paleontología nacional. La investigación fue liderada por los especialistas Rodrigo Otero, Sergio Soto-Acuña, Raúl Ugalde y Alexander Vargas, en el marco del Núcleo Milenio EVOTEM.

«Con estos hallazgos nos damos cuenta de que tortugas marinas similares a las modernas llevaban nadando en el Pacífico muchos millones de años antes de lo que indicaba el registro fósil local previo», destaca Rodrigo Otero, primer autor del estudio.

Un puente en el tiempo

Hasta este descubrimiento, el registro de tortugas marinas en esta parte del mundo se concentraba principalmente en el Cretácico Superior (hace unos 69 millones de años), con linajes emparentados a la actual tortuga laúd. Existía, por tanto, un vacío de información de millones de años sobre qué ocurrió con estos animales durante el Eoceno en nuestras costas.

Los fósiles recuperados corresponden a un fragmento del plastrón (la parte inferior del caparazón) y una placa costal dorsal. Esta última fue fundamental para la identificación, ya que conserva marcas de los escudos que permitieron compararlos con ejemplares actuales del Museo de Historia Natural e Histórico de San Antonio.

Los análisis determinaron que estas tortugas pertenecen al grupo de los quelonioideos (Pan-Chelonioidea), el linaje que agrupa a la gran mayoría de las tortugas de caparazón duro que existen hoy en día, como la tortuga verde.

El rescate de una historia sumergida

El hallazgo de estos fósiles se remonta al invierno de 2024, cuando una intensa marejada removió las algas y sedimentos que usualmente cubren las rocas en la costa de Algarrobo. Fue en ese momento cuando vecinos de la zona, conscientes del valor patrimonial de su entorno, divisaron los restos y alertaron de inmediato a los expertos de la Universidad de Chile.

La respuesta debió ser rápida. La misma erosión que dejó al descubierto los huesos podía destruirlos en cuestión de días debido a su fragilidad. «Estos hallazgos no existirían sin la temprana alerta de los vecinos. La articulación que tuvimos con la comunidad de Algarrobo fue lo que cambió todo«, enfatiza Otero.

Según los investigadores, caminar por las playas de Algarrobo es, literalmente, caminar «a través del tiempo«: desde estratos que guardan reptiles marinos de la era de los dinosaurios hasta niveles del Eoceno que ahora revelan la llegada de los linajes modernos de tortugas.


Te puede interesar