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Detectan desde Chile una ‘exoluna’ gigante que desafía las leyes de la astronomía

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Tiempo de lectura: 2 minutos A través de observaciones realizadas con el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), un equipo liderado por investigadores identificó un gigantesco «exosatélite» que orbita una enana marrón.

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Utilizando el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO) en la Región de Antofagasta, un equipo de astrónomos reveló pruebas de la presencia de un objeto similar a una luna en el sistema CD-35 2722. Sin embargo, a diferencia de los satélites naturales del Sistema Solar, este hallazgo —descrito en la revista Nature— desafía toda lógica convencional sobre la jerarquía celeste.

El descubrimiento se centra en un objeto masivo que orbita alrededor de una enana marrón, la cual, a su vez, gira en torno a la estrella principal del sistema. Si se confirma de manera definitiva, este cuerpo se convertiría en la primera exoluna (o exosatélite) detectada fuera del Sistema Solar.

El estudio fue liderado por Kevin Hoy, estudiante de ESO en Chile y miembro del Núcleo del Milenio de YEMS (Young Exoplanets and their Moons) de la Universidad Diego Portales (UDP). Según Hoy, el sistema analizado es «súper raro» si se compara con los modelos ya conocidos. La estrella principal, CD-35 2722, posee la mitad de la masa del Sol, pero su acompañante directo es una enana marrón: un objeto demasiado grande para ser un planeta, pero muy pequeño para encenderse como una estrella.

«Este es un descubrimiento realmente emocionante para mis colaboradores y para mí. Representa un gran avance para que la comunidad obtenga detecciones menos ambiguas de exolunas y exosatélites, abriendo un nuevo campo de investigación», destacó Hoy.

¿Es una luna o un planeta?

Lo que realmente ha desconcertado a la comunidad científica es el objeto que orbita a esta enana marrón. Este exosatélite es, al menos, tan masivo como Júpiter.

«Este sistema es algo difícil de definir usando palabras basadas en nuestro Sistema Solar, como ‘planeta’ y ‘luna», explica Hoy. «El exosatélite es claramente lo suficientemente masivo como para ser un planeta, pero no orbita una estrella, aunque orbita un objeto que orbita una estrella. Ser la tercera en discordia de este sistema nos hace querer llamarla luna, aunque no se parezca en nada a las pequeñas lunas rocosas que tenemos en nuestro sistema», agrega.

«En el Sistema Solar tenemos una clara delimitación entre los planetas y el Sol. En el sistema CD-35 2722, donde difuminamos las líneas entre estrellas, planetas y lunas, todo se vuelve más complicado de describir», destaca Alice Zurlo, astrofísica de la UDP y directora de YEMS.

Tecnología desde el desierto de Atacama

Para lograr este hito, el equipo utilizó el instrumento CRIRES+, instalado en el VLT. La técnica empleada fue el método de velocidad radial, que permite detectar pequeños bamboleos en el movimiento de un astro causados por la atracción gravitatoria de un objeto que lo orbita.

A pesar de que se han descubierto más de 6.000 exoplanetas a la fecha, las exolunas han sido históricamente esquivas. «Por exótico que sea, este sistema es realmente único y representa un avance: la primera detección plausible de un exosatélite«, declara Zurlo.

Este descubrimiento ofrece pistas sobre la formación y evolución de otros sistemas planetarios. Próximamente, el Telescopio Extremadamente Grande (ELT) de ESO permitirá a la comunidad astronómica detectar exolunas más pequeñas gracias a su espejo de 39 metros y su instrumentación avanzada.


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