Reconstruyen el primer mapa genético completo del clavelito antártico
Tiempo de lectura: 2 minutos Un equipo liderado por investigadores nacionales logró secuenciar a escala cromosómica el genoma del Colobanthus quitensis, una de las dos únicas plantas vasculares nativas del Continente Blanco.
Un consorcio de investigadores chilenos logró construir el primer mapa genético completo del clavelito antártico (Colobanthus quitensis). Este hito científico no solo representa un avance en el conocimiento de la biodiversidad de la Antártica, sino que establece una base de datos para comprender cómo la vida vegetal resiste condiciones de estrés ambiental extremo.
El estudio fue liderado por el Dr. Eduardo Castro-Nallar, académico de la Universidad de Talca (UTalca) e investigador de ICEMELT, un anillo de investigación financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y encabezado por la Universidad Mayor. Los resultados, que ya generan impacto internacional, ofrecen una resolución sobre los mecanismos moleculares de esta planta nativa.
Hasta ahora, la comunidad científica solo contaba con fragmentos dispersos del ADN del clavelito antártico. Sin embargo, gracias al uso de tecnologías de secuenciación de última generación, como PacBio HiFi y Hi-C, el equipo logró ensamblar prácticamente la totalidad de su genoma, ordenándolo en sus respectivos cromosomas.
Un rompecabezas genético de 40 cromosomas
El genoma resultante, bautizado como POLARIX, abarca 887 millones de pares de bases y se organiza en 40 cromosomas. «Es como tener un rompecabezas de 100 piezas del que antes solo conocíamos las piezas sueltas. Ahora hemos logrado identificar y ensamblar 99 de ellas», explica el Dr. Cristóbal Galbán, director de ICEMELT y coautor del estudio.
Este mapa detallado permitió identificar más de 40.700 genes, de los cuales el 95% ya cuenta con una anotación funcional. Esta información es crucial para localizar con precisión los genes responsables de que el clavelito sobreviva al frío extremo, la alta radiación ultravioleta y los ciclos constantes de congelamiento y deshielo que caracterizan al territorio antártico.
Claves para la agricultura del futuro y la crisis climática
Más allá de la curiosidad biológica, el estudio del Colobanthus quitensis tiene aplicaciones directas en la búsqueda de soluciones ante la crisis climática global. Al ser un modelo biológico de resistencia, los secretos guardados en sus genes podrían ser la clave para desarrollar cultivos más resilientes.
El Dr. Castro-Nallar destaca que «los genes relacionados con la tolerancia al frío y otros estreses ambientales podrían servir como base para desarrollar cultivos más resistentes ante la variabilidad climática«.
Además, el clavelito antártico actúa como un bioindicador. Al sustentar comunidades microbianas esenciales para el suelo, su salud genética permite monitorear el impacto real del calentamiento global en los ecosistemas polares. Con este genoma de referencia, los investigadores ahora podrán estudiar la diversidad genética de las poblaciones que habitan desde el Cabo de Hornos hasta la Antártica.