Científicos de la U. de La Serena logran controlar el flujo de electrones con la deformación del grafeno
Tiempo de lectura: 2 minutos Los investigadores demostraron que aplicar deformaciones mecánicas a esta lámina de carbono -de apenas un átomo de espesor- permite dirigir la corriente eléctrica.
El grafeno, una lámina de carbono de apenas un átomo de espesor, posee una extraordinaria resistencia, flexibilidad y conductividad. Sin embargo, uno de los grandes desafíos de la física moderna era encontrar formas eficientes y sencillas de manipular su comportamiento electrónico.
Hoy, una investigación liderada por la Universidad de La Serena (ULS) parece haber encontrado una respuesta clave. El estudio publicado en la revista científica Symmetry y desarrollado por el decano de la Facultad de Ciencias de la ULS, Dr. Luis Palma-Chilla, y el académico del Departamento de Física, Mg. Juan Lazzús, revela que, al estirar o comprimir ligeramente el grafeno, es posible privilegiar la dirección en la que se transportan los electrones, fenómeno conocido como anisotropía.
«El grafeno continúa sorprendiendo por la cantidad de propiedades que aún quedan por comprender. Cada nuevo resultado amplía las posibilidades de este material y demuestra la importancia de sostener investigaciones de largo plazo que puedan convertirse, en el futuro, en la base de nuevas tecnologías«, explicó Palma-Chilla.
Una alternativa a la modificación química
Tradicionalmente, para alterar las propiedades de un material conductor, los científicos recurren a modificaciones químicas permanentes. No obstante, el modelo teórico financiado por el proyecto DIDULS de la casa de estudios y propuesto por los investigadores chilenos, sugiere que la propia geometría del grafeno puede ser utilizada como una «palanca» de control.
«Lo interesante de este estudio es que demuestra que la forma del grafeno puede utilizarse como una herramienta para controlar el movimiento de los electrones», agregó Lazzús. Según el académico, este enfoque ofrece una alternativa más simple y, lo más importante, reversible.
El modelo permite describir exactamente cómo responde el grafeno ante diferentes grados de deformación, entregando una hoja de ruta para que otros investigadores alrededor del mundo puedan diseñar nuevas tecnologías basadas en materiales bidimensionales.
Tecnología flexible y la nanotecnología
Por otro lado, el impacto de este hallazgo tiene aplicaciones directas en la industria tecnológica del futuro. Al poder controlar el flujo de electrones mediante la deformación, se facilita la creación de dispositivos electrónicos flexibles que no pierdan eficiencia al doblarse, como celulares plegables de nueva generación o pantallas táctiles más resistentes.
Además, el estudio sienta las bases para el desarrollo de sensores inteligentes y componentes nanoelectrónicos que adapten su funcionamiento según las condiciones físicas del entorno. Esto es particularmente relevante para la tecnología portátil (wearables), donde los circuitos deben convivir con el movimiento constante del cuerpo humano.