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Estudio busca identificar las áreas de conservación de la luga roja en costas de Chile

Estudio busca identificar las áreas de conservación de la luga roja en costas de Chile
Expedición por el archipiélago de las Islas Diego Ramírez.

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Tiempo de lectura: 2 minutos Investigadores lideran una iniciativa para identificar áreas de conservación y predecir el impacto del calentamiento global en esta alga comercial hacia el año 2100.

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La luga roja (Sarcopeltis skottsbergii) no es solo un alga más en el ecosistema marino del sur de Chile; es un pilar económico y social para las comunidades costeras desde la Región de Los Lagos hasta Magallanes. Dada su importancia como alga carregenófita (productora de carragenina para la industria alimentaria y farmacéutica), su conservación es hoy una prioridad científica frente a la crisis climática global.

Bajo este contexto nace el proyecto «Áreas prioritarias para la maricultura en Brasil y Chile en escenario de cambio climático global». Esta iniciativa de colaboración internacional une al Dr. Pablo Riul, académico de la Universidad Federal de Paraíba, con el Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la Universidad de Magallanes (UMAG) y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC).

Uno de los mayores desafíos que enfrenta la biodiversidad marina es el desplazamiento de las poblaciones debido al aumento de las temperaturas. Según explica el Dr. Pablo Riul, las especies están migrando hacia los polos en busca de condiciones de supervivencia, un fenómeno que no solo altera el equilibrio ecológico, sino que pone en riesgo la actividad de la pesca artesanal.

Dr. Pablo Riul.

Dr. Pablo Riul.

Predicciones al año 2100: Migración de las especies hacia el polo

«La idea es detectar áreas que son climáticamente estables para la subsistencia de las poblaciones con fines de conservación, generar una extracción sostenible, y que las poblaciones puedan mantenerse en equilibrio», señala el investigador brasileño.

Para lograrlo, el equipo utiliza modelos matemáticos avanzados que permiten predecir las condiciones de estas áreas hasta el año 2100. Estos modelos se alimentan de una base de datos histórica de más de 25 años, liderada por los académicos Marcela Ávila (UST-CHIC) y el Dr. Andrés Mansilla (UMAG-CHIC), permitiendo proyectar con precisión qué zonas de la costa chilena seguirán siendo aptas para la luga roja en las próximas décadas.

El Dr. Mansilla subraya que este fenómeno es análogo al de la vegetación en las cumbres cordilleranas: al subir la temperatura, las especies buscan refugio en zonas más frías, llegando al límite de su distribución. Por ello, modelar estos nichos ecológicos futuros es una tarea de máxima urgencia.

Ciencia desde el «laboratorio natural»

Financiado por el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) de Brasil, el proyecto ha permitido que el Dr. Riul se traslade a Punta Arenas para trabajar directamente en el territorio.

«Acá tenemos la oportunidad única de vivir en un laboratorio natural donde se pueden realizar decenas de estudios. El fortalecimiento de la colaboración entre instituciones de América Latina es importante, porque debemos invertir más en colaborar entre nosotros», destaca Riul, quien ha participado en expediciones a zonas de difícil acceso como el Archipiélago Islas Diego Ramírez y el Faro Evangelistas, gracias al apoyo de la Tercera Zona Naval.

El proyecto no solo abarca la biología marina. La participación de académicos del Departamento de Matemática y Física de la UMAG, como el Dr. Nicolás Zumelzu y el Dr. José Mansilla, ha permitido robustecer los modelos de proyección. El objetivo final es entregar mapas detallados a los tomadores de decisiones en Chile, permitiendo la creación de políticas públicas basadas en evidencia científica para proteger y gestionar de forma sostenible uno de los recursos más valiosos del océano austral.


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