El fascinante reino fungi se toma la precordillera de Santiago en Parque Cantalao
Tiempo de lectura: 2 minutos A través de caminatas guiadas, la iniciativa «Funga de Parque Cordillera» busca derribar el mito de que los hongos solo habitan en zonas lluviosas, revelando la biodiversidad oculta en el bosque esclerófilo de la Región Metropolitana.
Se suele pensar que el reino fungi es un tesoro exclusivo del sur de Chile. Sin embargo, la zona central del país alberga una riqueza micológica sorprendente que emerge con fuerza en la precordillera. Para visibilizar este ecosistema, la Asociación Parque Cordillera, en colaboración con la ONG Micófilos, lanzó la experiencia «Funga de Parque Cordillera: Micófilos en Ruta», una serie de caminatas científicas en el Parque Natural Cantalao, ubicado en la comuna de Peñalolén.
La actividad, liderada por la monitora ambiental especializada Tamara González, propone un recorrido de baja intensidad por el sendero Litre-Guayacán. Durante el trayecto, los asistentes no solo observarán especies, sino que se internarán en la biología de estos organismos eucariotas heterótrofos, cuyas paredes celulares de quitina y nutrición por absorción los distinguen de plantas y animales.
Uno de los aprendizajes que pueden obtenerse en terreno es comprender lo que habitualmente se denomina «hongo». Según explica Tamara González, esta es solo la parte visible de un organismo mucho más complejo. La verdadera esencia del hongo es el micelio, una red subterránea que permanece activa durante todo el año distribuyendo nutrientes.
«La callampa o seta es solo la estructura reproductiva que sale para esparcir esporas, similar a una semilla en un árbol. El verdadero hongo es el micelio que está bajo tierra y conecta el ecosistema«, señala la especialista. En el Parque Cantalao, los visitantes pueden identificar especies como la Collybia nuda, la Stereum histurum (conocida como falsa cola de pavo) y diversos ejemplares de Agaricus sp, fundamentales para la salud del suelo precordillerano.
Líquenes: Bioindicadores de la salud ambiental en Santiago
«Esta es una experiencia que quisimos dar a nuestros visitantes para que puedan aprender sobre el reino fungi, que muchas veces está relacionado a los hongos, pero es mucho más que eso. Es una red importante para todo el ecosistema y para que todas las especies puedan convivir entre sí», enfatiza el encargado de turismo y educación ambiental de la Asociación Parque Cordillera, Nicolás Díaz.
La expedición también pone el foco en los líquenes, organismos que pertenecen al reino fungi y que representan uno de los ejemplos de simbiosis más fascinantes de la naturaleza. Un liquen es el resultado de la alianza entre un hongo (el arquitecto de la estructura), un alga o cianobacteria (que aporta alimento mediante fotosíntesis) y una levadura que estabiliza la unión.
Los líquenes cumplen un rol fundamental: «Son bioindicadores; su presencia nos indica que estamos en un hábitat libre de contaminación y que el ambiente está sano», destaca González. En las rocas y árboles de Cantalao es posible observar líquenes crustáceos y fruticulosos de los géneros Ramalina y Teloschistes, señales de la preservación biológica de este recinto administrado por Parque Cordillera.
Detalles de la actividad
Las próximas jornadas de observación micológica se realizarán los sábados 18 y 25 de abril de 2026, en horario de 11:00 a 15:30 horas. El costo es de $10.870, e incluye la entrada al parque, guía especializado, uso de lupas para observación y una degustación de ceviche de setas comestibles para cerrar la experiencia científica en la montaña. Las entradas pueden adquirirse en este enlace.
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