En vivo 🟠 SEÑAL ONLINE

Menos agua y lluvias más extremas: Estudio advierte mayor presión hídrica en el centro-sur

Menos agua y lluvias más extremas: Estudio advierte mayor presión hídrica en el centro-sur

Cooperativa Ciencia,

Tiempo de lectura: 2 minutos Investigación proyecta cambios en precipitaciones, temperaturas y caudales en la Región del Maule, con impactos en la agricultura y la gestión del agua en las próximas décadas.

Comparte:

La disponibilidad de agua en el centro-sur de Chile enfrentará un escenario más exigente en las próximas décadas, marcado por lluvias más irregulares, aumento de temperaturas y cambios en los caudales. Así lo advierte un estudio desarrollado por el Centro Regional Ceres junto a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y la Universidad de Siegen.

La investigación, centrada en la cuenca del río Achibueno en la Región del Maule, proyecta que entre 2025 y 2050 las precipitaciones serán más variables y tenderán a concentrarse en periodos breves, aumentando el riesgo de inundaciones, pero también de sequías prolongadas.

«Las proyecciones indican que la frecuencia e intensidad de las precipitaciones tienden a ser irregulares. Es decir, a pesar que algunos años presentan aumentos en las precipitaciones, hay años que presentan valores bajo el promedio histórico», señala el Dr. Héctor Moya, investigador del Centro Regional Ceres.

Más calor y menos disponibilidad de agua

El estudio advierte que el aumento sostenido de las temperaturas, especialmente las mínimas, tendrá efectos directos en el ciclo del agua.

«El alza de las temperaturas incrementará la evapotranspiración. En términos prácticos, se libera más agua hacia la atmósfera, lo que reduce la disponibilidad efectiva durante los meses de mayor demanda agrícola», agrega Moya.

Esto implica que, aunque podría haber más agua en invierno, su disponibilidad no coincidiría con los periodos de mayor necesidad, como la primavera y el verano, aumentando la presión sobre el recurso hídrico.

El rol del suelo en la crisis hídrica

A los efectos del cambio climático se suma el impacto del uso del suelo, estudios en la cuenca del río Longaví muestran una disminución sostenida en la disponibilidad de agua en las últimas décadas.

«No solo han disminuido las precipitaciones, sino también la escorrentía superficial, el flujo lateral y la recarga de aguas subterráneas. Hoy circula y se almacena menos agua que hace 30 años«, explica el investigador.

Según advierte, la expansión de la agricultura intensiva y las plantaciones forestales ha incrementado la extracción de agua y reducido la recarga de acuíferos, aumentando la presión sobre ríos y napas subterráneas.

Adaptación urgente frente al cambio climático

Frente a este escenario, el estudio plantea la necesidad de ajustar las estrategias de gestión hídrica y productiva, incorporando medidas como la modernización del riego y la protección de zonas de recarga.

«Pensar el cambio climático como algo futuro es algo equivocado, la variabilidad climática es una condición actual. La pregunta ya no es si afectará a la agricultura, sino cuánto y qué tan preparados estamos», concluye Moya.


Te puede interesar