Estudio en Parque Oncol revela el impacto de los caminos en el monito del monte y el chucao
Tiempo de lectura: 2 minutos Los resultados sugieren que, en rutas de bajo tráfico, especies emblemáticas como el monito del monte y el chucao utilizan los bordes del camino como refugio.
En Chile, la construcción de caminos en zonas boscosas suele percibirse como una barrera para la fauna. Una reciente investigación realizada en el Parque Oncol, en la comuna de Valdivia, arroja nuevos conocimientos sobre este fenómeno.
En su tesis de Magíster en Ciencias mención Bosques y Medio Ambiente de la Universidad Austral de Chile, la ingeniera en Conservación de Recursos Naturales, Scarlett Arzola Cisterna, evaluó cómo cambian las tasas de actividad y los patrones diarios del monito del monte (Dromiciops gliroides), el chucao (Scelorchilus rubecula) y el hued-hued del sur (Pteroptochos tarnii) al comparar el borde de rutas de bajo tránsito con el interior del bosque.
Contrario a lo que ocurre en grandes carreteras de alto tráfico, los resultados revelaron que en caminos secundarios la fauna no solo no evita los bordes, sino que los utiliza activamente. Uno de los hallazgos más relevantes fue que el monito del monte presentó una tasa de detección significativamente mayor en la zona de borde en comparación con el interior del bosque.
Por su parte, el chucao mostró una adaptación en sus ritmos biológicos, manteniendo su actividad incluso durante el mediodía en las zonas cercanas al camino.
«La presencia de estas especies en el borde del camino podría estar explicada por la densa cobertura vegetal presente, especialmente de quila, que funcionaría como un refugio ante depredadores y cambios microclimáticos», planteó Arzola.

Cámaras trampa para espiar el sotobosque
Para obtener datos precisos, la investigadora desplegó 43 cámaras trampa a lo largo de 3,15 kilómetros del camino principal de acceso al Parque Oncol. Una mitad de las cámaras fueron distribuidas en el borde inmediato del bosque y la otra mitad hacia el interior.
«Las cámaras apuntaban a una rama horizontal instalada manualmente en el sotobosque para aumentar las probabilidades de registrar las especies objetivo», explicó Arzola.
Este estudio es fundamental para entender la resiliencia de la fauna del sur de Chile frente a la intervención humana. Los hallazgos subrayan que, si bien los caminos generan un «efecto borde» que altera la temperatura y la humedad, el mantenimiento de un sotobosque denso y nativo en las bermas puede mitigar el impacto negativo, permitiendo que especies amenazadas sigan habitando sus territorios tradicionales.