Del megalodón a la ballena azul: Cómo los gigantes del mar dictaron el rumbo de la vida marina
Tiempo de lectura: 2 minutos Un estudio coliderado por la paleontóloga chilena Ana Valenzuela-Toro demuestra que los gigantes marinos moldearon la vida y los ciclos de nutrientes en el mar desde el Cámbrico hasta la actualidad.
Una investigación internacional publicada en la revista científica Annual Review of Ecology, Evolution, and Systematics, revela que los gigantes del océano —desde los antiguos artrópodos del Cámbrico hasta la majestuosa ballena azul— han actuado como motores del cambio ambiental, influyendo en la evolución de innumerables especies durante los últimos 500 millones de años.
El estudio, titulado «Gigantes del océano a lo largo del tiempo: evolución y ecología entrelazadas», cuenta con la coautoría de Ana Valenzuela-Toro, investigadora del Centro de Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural de Atacama (CIAHN Atacama), junto a las científicas Catalina Pimiento (Universidad de Zúrich) y Dirley Cortés (Universidad McGill).
El trabajo sintetiza décadas de evidencia fósil para reconstruir cómo la aparición de grandes organismos modificó profundamente la estructura de los océanos.
Ingenieros de los ecosistemas
Uno de los hallazgos de la investigación es la definición de estos animales como «ingenieros ecosistémicos«. Según explica Valenzuela-Toro, tradicionalmente se entendía al gigantismo como una consecuencia adaptativa al entorno; sin embargo, una vez que estos colosos evolucionaron, comenzaron a transformar activamente su hábitat.
Los grandes depredadores, como el icónico Megalodón —cuyos restos fósiles son abundantes en la formación Bahía Inglesa, en la comuna de Caldera—, no solo ocuparon la cima de la cadena alimenticia, sino que regularon poblaciones enteras y moldearon la transferencia de energía entre especies.
Por otro lado, los gigantes filtradores, como las ballenas modernas, desempeñan un rol crucial en el ciclo de nutrientes. Al desplazarse y excretar, transportan fertilizantes orgánicos entre las capas del océano, potenciando la productividad marina. Además, el fenómeno conocido como «whale falls« (caídas de ballenas), donde los cadáveres de estos cetáceos se hunden y crean ecosistemas efímeros en el lecho marino, ha sustentado comunidades biológicas desde hace al menos 30 millones de años.
El riesgo de la extinción
El gigantismo es un fenómeno que ha surgido de forma independiente en diversos grupos, desde reptiles marinos como los ictiosaurios hasta los mamíferos actuales. Estas transiciones ocurrieron generalmente en periodos de alta disponibilidad de alimento e innovaciones evolutivas, como esqueletos reforzados y sistemas de termorregulación más eficientes.
No obstante, ser un gigante conlleva un alto costo energético. «Los animales más grandes requieren consumir grandes cantidades de energía, lo que los vuelve más sensibles a cambios en la disponibilidad de alimento, aumentando su riesgo de extinción», advierte la investigadora de CIAHN Atacama.
Esta vulnerabilidad es una señal de alerta hoy, ya que la desaparición de estas especies podría colapsar procesos esenciales como el reciclaje de nutrientes y el equilibrio de las redes tróficas.
Paleontología desde Atacama
El registro fósil del norte del país constituye una ventana única para entender la evolución de los mamíferos marinos en el hemisferio sur.
Para Pablo Quilodrán, director ejecutivo de CIAHN Atacama, esta investigación «es el resultado de generar conocimiento desde lo local. Que nuestros investigadores aporten a la paleontología global conecta el patrimonio fósil de Atacama con los desafíos ambientales que enfrentamos hoy».