Estudio revela que los búhos ajustan su alimentación ante escasez por el cambio climático
Tiempo de lectura: 2 minutos La investigación, basada en la dieta de tres especies de búhos, alerta sobre la creciente fragilidad de las redes ecológicas ante el avance de la megasequía en Chile.
Con el objetivo de analizar el impacto de la escasez de lluvia y la disminución de los recursos, un equipo de científicos de la Universidad de La Serena (ULS) y del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) realizaron un seguimiento durante 24 años en la Región de Coquimbo que reveló cómo la crisis climática está alterando la estructura de las redes alimentarias en el Parque Nacional Bosque Fray Jorge.
La investigación, publicada en la revista Ecography, se centró en un particular «archivo biológico» de 16.932 egagrópilas, es decir, masas de restos no digeridos (huesos, pelos y plumas) que los búhos regurgitan.
El análisis permitió reconstruir la dieta de tres especies emblemáticas entre 1990 y 2015; la lechuza (Tyto furcata), el pequén (Athene cunicularia) y el tucúquere (Bubo virginianus), revelando que la variación climática no solo modifica la disponibilidad de alimento, sino también la estructura de las redes alimentarias.
El «archivo ecológico» en el norte chico
A través del análisis de estas casi 17 mil muestras en este laboratorio natural, el equipo pudo determinar que durante los periodos de baja precipitación, cuando el alimento escasea, los búhos tienden a especializarse en presas diferentes para reducir la competencia, permitiendo la coexistencia de las tres especies.
«La dieta de un depredador refleja qué recursos estaban disponibles en ese momento y, por lo tanto, entrega información indirecta sobre el estado del ecosistema«, señaló la candidata a doctora de la Universidad de La Serena, estudiante del Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB, y autora principal del estudio, Jazmin Quiroz.
Temperatura y especialización como respuesta al cambio climático
Otro de los hallazgos ocurrió a partir del año 2003, cuando los investigadores detectaron que, además de mantener la especialización en periodos secos, los búhos comenzaron a incorporar nuevas especies de presas, aumentando la diversidad de la red alimentaria. Según el análisis, el factor determinante de este cambio de largo plazo no fue solo la falta de agua, sino el aumento sostenido de la temperatura.
«A medida que cambia la disponibilidad de alimento, las especies ajustan sus dietas. Esto significa que en algunos períodos comparten más presas y en otros se especializan en recursos distintos», agregó la coautora del estudio, Alejandra Troncoso.
Sin embargo, esta capacidad de ajuste tiene un límite. La también líder de la investigación, Angéline Bertin, advierte que a medida que el cambio climático se intensifica, «la fragilidad de estas redes ecológicas podría hacerse más evidente».
Finalmente, la investigación -que contó con la participación de científicos como Adriana Lozada, Nicolás Gouin y Douglas A. Kelt- subraya que, si la megasequía persiste, es probable que las redes ecológicas se vuelvan más vulnerables ante nuevas perturbaciones.