Harvard y Fundación Kiri implementan en colegios chilenos modelo para fortalecer la salud mental
Tiempo de lectura: 2 minutos El proyecto, que incluye una evaluación neurocientífica, busca transformar la convivencia escolar mediante actividades breves, lúdicas y de bajo costo adaptadas a la realidad chilena.
Una delegación del EASEL Lab de la Universidad de Harvard llegó a Chile para trabajar junto a la Fundación Kiri en la implementación de los «Kernels». Este modelo propone estrategias flexibles diseñadas para desarrollar habilidades sociales y emocionales en estudiantes de contextos vulnerables.
Florencia Álamos, directora ejecutiva de Fundación Kiri y presidenta de IINARA (Centro de Investigación en Niñez, Adolescencia, Resiliencia y Adversidad), explica que los Kernels buscan dar respuesta a un problema urgente. «Buscan responder a esta gran crisis de salud mental y de bienestar social y emocional a través de programas que sean adaptables a los territorios y fáciles de implementar», señaló en conversación con Cooperativa Ciencia.
El nombre «Kernels» significa «semillas» o núcleos. Se trata de actividades de muy sencilla implementación que se basan en el juego para desarrollar competencias como la empatía, la autorregulación y la resolución de conflictos. A diferencia de otros programas extensos que fracasan al enfrentarse a la falta de tiempo en las escuelas, esta metodología de Harvard destaca por su eficiencia.
«Semillas» de aprendizaje basadas en el juego y la evidencia
«Muchas veces hay soluciones que son magníficas, pero cuando llegan a los territorios son muy difíciles de poner en práctica porque requieren mucho tiempo. La gracia de los Kernels es que son de muy sencilla implementación y se basan en el juego», afirma Álamos. Además, destaca que estas habilidades son los mejores predictores del éxito en la vida de un niño: «Estas son habilidades que hay que usarlas, hay que vivirlas, hay que ponerlas en práctica, hay que reflexionar sobre ellas».
Un punto crítico de la visita de las investigadoras Lily Massaro y Thelma Ramirez es el enfoque en el «trauma informado». Según la experta de Kiri, la niñez en Chile presenta índices alarmantes de vulneración y abuso, por lo que el modelo se está adaptando para que el trabajo pedagógico con niños que han sufrido eventos traumáticos sea diferenciado y efectivo.
Midiendo el impacto en el cerebro infantil
La colaboración entre Harvard, Fundación Kiri e IINARA marca un precedente en la ciencia internacional. Por primera vez, se realizará una evaluación para entender qué ocurre exactamente en el desarrollo cerebral de los estudiantes que participan en estos programas socioemocionales.
«Es la primera vez que se va a hacer en el mundo la evaluación de cómo impacta en el desarrollo del cerebro de niños y niñas el poder tener acceso a este tipo de programas», reveló Florencia Álamos. Para lograrlo, los colegios se transformarán en «verdaderos laboratorios» mediante el uso de electroencefalogramas (EEG), tecnología que permite medir la actividad eléctrica cerebral de forma segura y no invasiva.
Esta base científica es fundamental para que el proyecto pueda escalar a nivel nacional y convertirse en política pública. Chile cuenta con una ventaja estratégica para esto: la Jornada Escolar Completa.
Álamos sostiene que «Chile decidió extender la jornada escolar para actividades extracurriculares como deporte, cultura o robótica», y añade: «Tiene un espacio que es adecuado, y que además es diferenciador, porque no lo tiene en otros países, que podemos aprovechar para aplicar esta metodología«.