Científico chileno lidera estudio que descubre por qué el envejecimiento afecta distinto a hombres y mujeres
Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación internacional, encabezada por el Dr. Nicolás Simonet, identificó a la proteína SIRT7 como la guardiana de la estabilidad del cromosoma X.
El envejecimiento no es un proceso universal; hombres y mujeres envejecen de manera biológicamente diferente. Aunque esta brecha se ha observado por décadas, las causas moleculares exactas eran desconocidas. Sin embargo, un estudio publicado en la revista Nature avanza en la comprensión de este enigma.
La investigación, que cuenta con el científico chileno Nicolás Simonet como primer autor, identificó la proteína SIRT7. Este componente actúa como un protector de la estabilidad del genoma, especialmente en las mujeres, al regular el comportamiento de sus dos cromosomas X.
Mientras que los hombres poseen un solo cromosoma X, las mujeres tienen dos. Para que las células femeninas funcionen correctamente, deben silenciar uno de ellos. El estudio liderado por Simonet —quien es doctor en Biomedicina y actualmente investigador en la Escuela de Medicina de Harvard y el Mass General Brigham— demuestra que la proteína SIRT7 es la encargada de mantener este balance.
«La mujer y los mamíferos en general tienen que silenciar uno de los dos cromosomas y encontramos que esta proteína en particular está encargada de silenciar y en mantener uno de los cromosomas femeninos en comparación con los machos», explica Simonet. Esta desregulación provoca una inestabilidad genómica que hace al ADN mucho más vulnerable a sufrir daños irreversibles.
En modelos animales, ante la ausencia de esta proteína, las hembras presentaron niveles significativamente mayores de daño genético, un peor estado de salud general y una menor esperanza de vida en comparación con los machos.
Hacia una medicina personalizada
Este hallazgo abre la puerta a una nueva generación de tratamientos médicos. Tradicionalmente, se pensaba que las hormonas eran las únicas responsables de las diferencias en el desarrollo de enfermedades como el lupus, el cáncer o linfomas, que suelen ser más agresivos en mujeres.
Sin embargo, el trabajo de Simonet y sus colaboradores del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras (España) sugiere que la protección cromosómica es igual de relevante. «Esto tiene un potencial enorme por el lado terapéutico, ya que si desarrollas químicos o fármacos contra estas proteínas puedes, de cierta forma, promover terapias favoreciendo a un sexo al otro«, señala el investigador nacional.