Crisis climática y alza de alimentos: Por qué comer es cada vez más caro según especialista
Tiempo de lectura: 2 minutos El investigador de Rumbo Colectivo, Felipe Díaz, advierte sobre la estrecha relación entre el calentamiento global de origen antropogénico y la pérdida de productividad agrícola, un fenómeno que ya impacta directamente en el bolsillo de los consumidores chilenos.
Ir al supermercado o a la feria en Chile se ha transformado en un desafío económico constante. Aunque factores como la inflación general y los conflictos internacionales suelen asociarse al alza en el precio de los amientos, existe otras causa: el factor climático. Según Felipe Díaz, investigador de Rumbo Colectivo y experto en sustentabilidad, la crisis climática es un determinante crítico de la seguridad alimentaria y la estabilidad económica del país.
El clima y la comida tienen, en palabras de Díaz, una «relación sinérgica muy complicada». Por un lado, el sistema alimentario mundial —que abarca desde la producción hasta el transporte— es responsable de aproximadamente el 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por otro lado, este mismo sistema es una de las principales víctimas del calentamiento global que ayuda a generar.
Datos de organizaciones internacionales como la FAO y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) revelan que el cambio climático de origen humano ha frenado el crecimiento de la productividad agrícola global en un 21% desde 1960.
«Esto genera una cadena de sucesos que termina impactando en cuánto paga una persona al sacar un producto de la góndola», explica Díaz. En los últimos 40 años, cultivos base de la dieta humana como el maíz, el trigo y el arroz han visto una reducción de rendimiento promedio del 5,3%. En Chile, este escenario se ve agravado por una megasequía que ya supera la década y la intensificación de fenómenos como El Niño.
El impacto de El Niño y las temperaturas récord
De acuerdo con Díaz, las lluvias intensas y fuera de temporada, exacerbadas por la crisis climática, estarían causando estragos en los cultivos de la zona central y norte. Recientemente, las precipitaciones en la región de Arica han puesto en alerta la producción local, mientras que en 2017 las pérdidas agrícolas ya representaron varios puntos del PIB nacional.
Pero el problema se extiende, además, al sector pesquero. Díaz destaca lo ocurrido con el jurel y otras especies marinas: «La temperatura superficial del océano es hoy la más alta registrada a la fecha. Esto obliga a las especies a buscar aguas más profundas y frías, dificultando la pesca y reduciendo la oferta de productos que antes eran accesibles para los chilenos», señala el investigador.
Además de la cantidad, diversos estudios indican que, bajo escenarios de mayor temperatura, muchas especies vegetales disminuyen su concentración de nutrientes.
Hacia una política pública de seguridad alimentaria resiliente
Para enfrentar esta situación, el experto subraya que la información científica ya está disponible —citando herramientas nacionales como Arclim del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2)—, pero falta voluntad política y coordinación.
«Se necesita un Estado mucho más ocupado y coordinado entre ministerios como Agricultura, Salud, Medio Ambiente, Economía y Hacienda», sostiene Díaz. El experto concluye que la urgencia radica en que el precio de cocinar un plato de comida en los hogares chilenos está subiendo de forma sostenida, incluso a un ritmo superior al IPC general.