Longkotukun Dungu Lab: el laboratorio que une neurociencia, educación e interculturalidad
Tiempo de lectura: 2 minutos El nuevo centro de investigación de la Región de La Araucanía busca descifrar cómo el cerebro procesa el lenguaje y potenciar el aprendizaje en las aulas, con un fuerte foco en la descentralización científica y el rescate del mapudungún.
Longkotukun Dungu Lab es el primer laboratorio de neurociencia cognitiva emplazado en la Región de La Araucanía. Su nombre proviene del mapuzugún y se traduce como «lo que ocurre en la cabeza respecto al lenguaje», reflejando una misión donde convergen la cognición, la cultura y las prácticas pedagógicas.
Instalado en el Campus Villarrica de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), este espacio marca un hito al ser el único centro de investigación de su tipo integrado directamente en una sede orientada a la formación docente en educación básica y parvularia.
El corazón tecnológico del laboratorio es un sistema de electroencefalografía (EEG) de alta densidad equipado con 256 electrodos. Esta herramienta permite registrar las variaciones eléctricas que emiten las neuronas ante distintos estímulos cognitivos y sensoriales.
La directora del laboratorio, Dra. Dayna Moya, explicó en conversación con Cooperativa Ciencia que esta cantidad de canales amplía notablemente las posibilidades de análisis en comparación con los equipos tradicionales. A través de gorros con sensores no invasivos, los investigadores pueden capturar señales neuronales en milisegundos, como la respuesta asociada al reconocimiento léxico o los procesos atencionales en niños y adultos.
Música y la revitalización de lenguas originarias
Uno de los principales focos de estudio del Longkotukun Dungu Lab radica en comprender de qué manera la música puede facilitar la incorporación de un segundo idioma. Diversas hipótesis neurolingüísticas sugieren que el ritmo y la melodía favorecen la segmentación de palabras y la predicción auditiva en el cerebro.
Esta línea no solo aborda idiomas tradicionales como el inglés, sino que persigue un impacto territorial directo: contribuir con evidencia neurocientífica a las estrategias de revitalización del mapuzugún. Al generar insumos empíricos sobre cómo niños y jóvenes procesan esta lengua ancestral, el equipo busca diseñar metodologías de enseñanza aplicables al aula que fortalezcan la interculturalidad.
Además, el laboratorio forma parte de redes de envergadura nacional, como el centro Milenio INAR, participando en investigaciones a largo plazo sobre resiliencia y neurodesarrollo en estudiantes de enseñanza básica.
Democratizar la ciencia en Chile
Con su equipamiento en marcha y el inicio de la recolección de datos experimentales, el laboratorio se proyecta como una plataforma abierta a la transdisciplina. La iniciativa busca tejer alianzas de investigación con universidades de todo el territorio, abriendo sus puertas tanto a investigadores consagrados como a estudiantes de pregrado y posgrado interesados en indagar en las ciencias del aprendizaje.
De este modo, desde la ribera del lago Villarrica se consolida una mirada que integra tecnología de estándar mundial con las necesidades de las comunidades locales, democratizando la neurociencia y demostrando que la investigación de punta puede florecer lejos de la capital.