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El «Paciente de Oslo» se convierte en la décima persona en lograr la remisión del VIH en el mundo

El «Paciente de Oslo» se convierte en la décima persona en lograr la remisión del VIH en el mundo

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Tiempo de lectura: 2 minutos Un hombre de 63 años alcanzó la curación tras recibir un trasplante de células madre para tratar un cáncer hematológico, lo que entrega nuevas luces sobre el rol de la mutación genética CCR5-delta 32 y abre la puerta a futuras terapias génicas masivas.

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La comunidad científica internacional confirmó el caso del «Paciente de Oslo», un hombre que se ha convertido en la décima persona en lograr la remisión total del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) en el mundo. Este hito médico, reportado originalmente por la revista Nature Microbiology, ocurre 15 años después del emblemático caso del «Paciente de Berlín» en 2009, marcando una tendencia que permite a los investigadores comprender mejor los mecanismos de erradicación del virus.

El estudio fue liderado por el Hospital Universitario de Oslo, con la colaboración del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa de Barcelona. Según los expertos, este caso es particularmente relevante no solo por el éxito clínico, sino por la edad del paciente y el origen del donante, lo que amplía el espectro de posibilidades para futuros tratamientos.

El paciente, hoy de 63 años, fue diagnosticado con VIH en 2004. Sin embargo, su camino hacia la remisión comenzó en 2020, cuando debió someterse a un trasplante de células madre para tratar un síndrome mielodisplásico, un tipo de cáncer de sangre. Para este procedimiento, los médicos buscaron un donante que portara una mutación genética natural denominada CCR5-delta 32.

El rol de la mutación CCR5-delta 32 y un donante inesperado

Esta mutación es fundamental porque altera el receptor CCR5, la «puerta de entrada» que el VIH utiliza para infectar a los linfocitos T CD4 (células del sistema inmunitario). Al carecer de este receptor funcional, las células se vuelven resistentes a la infección. En un giro inesperado, al no encontrar donantes compatibles en los registros internacionales, se optó por el propio hermano del paciente, quien resultó ser portador de esta mutación.

Tras el trasplante y bajo estricta supervisión médica, el paciente suspendió el tratamiento antirretroviral hace cuatro años. Hasta la fecha, los análisis no muestran rastro detectable del virus en su organismo. María Salgado, investigadora de IrsiCaixa y coautora del estudio, destaca que al tener 63 años, este caso demuestra que «la cura no está limitada a ciertas edades o estados de salud previos», lo que entrega esperanza a pacientes de mayor edad que enfrentan comorbilidades.

Hacia una estrategia de curación masiva

A pesar del optimismo, los especialistas son enfáticos en aclarar que el trasplante de células madre sigue siendo un procedimiento de alto riesgo, reservado exclusivamente para pacientes con cánceres de sangre graves. No es una intervención aplicable a la población general con VIH, que hoy cuenta con tratamientos altamente efectivos que garantizan una excelente calidad de vida y una esperanza de vida similar a la de cualquier persona.

Sin embargo, el valor del «Paciente de Oslo» reside en la ciencia aplicada. Javier Martínez-Picado, coordinador del consorcio internacional IciStem, señala que estos hitos permiten diseñar estrategias que «mimeticen» el efecto de la mutación CCR5-delta 32 sin necesidad de trasplantes invasivos. Actualmente, equipos de investigación —incluyendo a IrsiCaixa— trabajan en dos líneas prometedoras.

Por un lado, la terapia celular CAR-T, que modifica las propias células inmunitarias del paciente para que reconozcan y eliminen específicamente las células infectadas por el VIH. Por otro lado, las terapias génicas, que utilizan herramientas de edición genética para «borrar» el receptor CCR5 de las células del paciente, induciendo artificialmente la resistencia que poseen los donantes con la mutación delta 32.


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