Ciencia del bienestar: Grupo interdisciplinario investigará el vínculo entre bosques y salud
Tiempo de lectura: 2 minutos A través del nuevo grupo de investigación «Bosques y Salud», académicos de la Universidad de Concepción buscan evidencias científicas sobre cómo la exposición a la naturaleza impacta realmente en el organismo humano.
¿Es el bienestar que sentimos al caminar por un bosque una respuesta puramente subjetiva o existe una base fisiológica medible? Esta es la pregunta central que busca responder el grupo de investigación y docencia «Bosques y Salud», una iniciativa creada por la Universidad de Concepción (UdeC). Este proyecto pretende profundizar en los mecanismos biológicos y químicos que se activan cuando los seres humanos interactúan con ambientes naturales.
La iniciativa surge en un momento donde prácticas como el shinrin yoku (baños de bosque de origen japonés) ganan popularidad. Sin embargo, el equipo de la UdeC busca elevar la discusión al plano de la evidencia científica, analizando no solo los efectos inmediatos, sino también la duración de estos beneficios y los elementos específicos del ecosistema que los gatillan.
El proyecto es impulsado por el decano de la Facultad de Ciencias Forestales, Eugenio Sanfuentes von Stowasser, quien destaca que el objetivo es aportar una mirada integral. Para ello, el grupo ha logrado reunir a investigadores de diversas áreas, incluyendo las facultades de Medicina, Ciencias Biológicas, Farmacia y Ciencias Forestales.
Un enfoque interdisciplinario desde el sur de Chile
Sanfuentes explicó que la idea es aportar desde una mirada interdisciplinaria a la comprensión del vínculo entre ambientes naturales y salud humana en sus distintas dimensiones. Esta colaboración permitirá estudiar desde los compuestos orgánicos volátiles que liberan los árboles hasta las respuestas del sistema neuroendocrino en las personas.
Además de la investigación, el grupo proyecta un fuerte componente educativo. Se espera que este conocimiento se traduzca en cursos complementarios, electivos e incluso el desarrollo de un minor en el futuro, formando a nuevos profesionales con una visión sistémica de la salud y el medioambiente.
Del «baño de bosque» a la evidencia clínica
Aunque la última década ha mostrado resultados positivos en la relación bosque-salud, los científicos de la Universidad de Concepción llaman a la cautela y a la profundidad académica. El investigador Rodrigo Hasbún Zaror señala que, si bien existen estudios que demuestran cambios en el cortisol y el sistema inmunológico tras la exposición a la naturaleza, es vital establecer metodologías claras.
«Una reducción transitoria del cortisol o de indicadores de estrés no significa que un bosque previene o trata una enfermedad«, advierte Hasbún. Por esta razón, el equipo trabajará en poner a prueba hipótesis que permitan medir el impacto real sobre el organismo y determinar qué tipo de ambientes o compuestos químicos tienen efectos terapéuticos específicos.
Dentro de las acciones futuras, destaca la organización de un seminario internacional sobre madera y salud proyectado para marzo de 2027. El evento contará con expertos de Noruega para discutir el uso de la madera en recintos clínicos, una tendencia en Europa que ha mostrado beneficios medibles en la recuperación de pacientes.