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Estudio identificó variantes genéticas chilenas vinculadas al cáncer de mama hereditario

Estudio identificó variantes genéticas chilenas vinculadas al cáncer de mama hereditario

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Tiempo de lectura: 4 minutos Una investigación realizada en 140 mujeres identificó datos relevantes en casi una de cada cuatro pacientes.

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En Chile, se estima que una de cada ocho mujeres podría desarrollar cáncer de mama a lo largo de su vida y que entre un 10% y un 15% de los casos tendría un origen hereditario. En este contexto, investigadores de la Universidad Mayor desarrollaron un estudio que busca contribuir a la identificación de variantes genéticas que aumentan la predisposición a esta enfermedad.

La investigación, publicada en mayo de 2026 en la revista científica Human Genomics, analizó los datos genómicos de 140 pacientes chilenas con cáncer de mama y antecedentes familiares que sugerían una posible predisposición hereditaria.

El trabajo fue liderado por el doctor Sebastián Morales-Pisón, del Centro de Oncología de Precisión (COP) de la U. Mayor, y el doctor Ricardo Ramires, de la Escuela de Tecnología Médica de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la misma casa de estudios.

Los especialistas utilizaron secuenciación del exoma completo, una técnica que permite estudiar las regiones del ADN que contienen las instrucciones para producir proteínas.

Al analizar los 20 genes tradicionalmente asociados con la predisposición hereditaria al cáncer de mama, identificaron variantes genéticas patogénicas o probablemente patogénicas en el 18,7% de las pacientes. Sin embargo, al ampliar el análisis a otros 111 genes relacionados con la predisposición hereditaria a distintos tipos de cáncer, la proporción aumentó a un 23,6%.

Amplio espectro de variantes de la línea germinal revelado por la secuenciación del exoma completo en una población latinoamericana subrepresentada con cáncer de mama hereditario.

«Mientras gran parte de los estudios comienzan cuando el tumor ya está presente, la genética hereditaria abre la posibilidad de reconocer el riesgo con anterioridad«, explicó Morales-Pisón, quien destacó la necesidad de ampliar el conocimiento disponible sobre la población chilena.

Más allá de los genes BRCA1 y BRCA2

Aunque los genes BRCA1 y BRCA2 concentraron la mayor cantidad de variantes genéticas relevantes, los investigadores también encontraron alteraciones en otros genes que pueden estar relacionados con la predisposición a diferentes tipos de cáncer.

Entre ellos figuran ATM, CHEK2, TP53 y RAD51D. La identificación de estas variantes refuerza la importancia de considerar un espectro genético más amplio, aunque la relevancia clínica y el nivel de evidencia varían según cada gen y cada alteración.

Distribución de variantes germinales patogénicas y probablemente patogénicas en genes de predisposición al cáncer.

Morales-Pisón advirtió que Chile todavía tiene limitaciones en el desarrollo de criterios de evaluación genética adaptados a su población.

«Finalmente, todos los médicos que hacen genética se basan en guías y evaluaciones de otros países que no nos representan genéticamente«, señaló, al explicar que las evaluaciones disponibles suelen concentrarse en BRCA1 y BRCA2, entre otros factores por las prestaciones que puede cubrir el sistema público.

El investigador agregó que la población latinoamericana continúa estando subrepresentada en las bases de datos genómicas internacionales, por lo que contar con información local puede contribuir a interpretar con mayor precisión las variantes identificadas.

«Esta evidencia ayuda a que la medicina genómica pueda incorporarse de manera responsable, informada y más equitativa en nuestro país», sostuvo.

Prevención y evaluación de familiares

El doctor Ramires destacó que algunos de los genes identificados en las pacientes chilenas se habían relacionado históricamente con otros tipos de cáncer, como el colorrectal, lo que abre nuevas preguntas sobre las conexiones entre las distintas predisposiciones hereditarias.

«En este catálogo que hicimos se encuentran variaciones genéticas conocidas y variantes genéticas descritas por primera vez en nuestra población», dijo.

El especialista añadió que el equipo se adjudicó un segundo proyecto para ampliar esta línea de investigación a tumores de próstata y colon, con el objetivo de profundizar en las relaciones entre las variantes genéticas y diferentes tipos de cáncer.

«De tener éxito, esto abre la posibilidad de hacer test genético a familiares de pacientes para detectar si traen o no la sensibilidad al cáncer. Así uno podría partir con métodos de rastreo y de prevención a una edad mucho más anticipada«, afirmó Ramires.

La identificación de una variante hereditaria puede orientar la evaluación clínica, las medidas de vigilancia y el asesoramiento genético de una persona y sus familiares. Sin embargo, tener una variante asociada a predisposición no significa necesariamente que se desarrollará cáncer, y los resultados deben interpretarse de manera individualizada.

El desafío de incorporar la genética a la salud pública

Los investigadores también plantearon la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y detección temprana en Chile, incluyendo la identificación de personas con antecedentes familiares relevantes y el acceso oportuno a evaluaciones especializadas.

Ramires advirtió que los exámenes genéticos disponibles en el sector privado pueden superar los 600.000 pesos y que muchas de las tecnologías utilizadas no han sido desarrolladas específicamente para representar las características genéticas de la población chilena.

Por ello, propuso avanzar en estrategias de evaluación de antecedentes familiares y criterios clínicos que permitan identificar a las personas que podrían beneficiarse de un examen genético.

«Deberíamos aplicar cuestionarios para ver si las personas tienen antecedentes familiares de cáncer, como lo hacen otros países», indicó Ramires.

El estudio no representa a todas las mujeres del país ni permite establecer la frecuencia de estas variantes en la población general, ya que se concentró en pacientes seleccionadas por sus antecedentes clínicos y familiares. No obstante, sus resultados aportan nuevos antecedentes para comprender la diversidad genética del cáncer de mama hereditario en Chile.


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