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Pinzones aprenden a cantar tal como los bebés aprenden a hablar

Pinzones aprenden a cantar tal como los bebés aprenden a hablar

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Tiempo de lectura: 2 minutos Un estudio observó que los cantos de los pinzones contienen secuencias de notas estadísticamente coherentes, igual que las palabras, y que estas secuencias siguen los mismos patrones que el lenguaje humano.

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Científicos de la Universidad de Edimburgo, Escocia, y de la Universidad de Teikyo, en Japón, descubrieron que los cantos de los pinzones siguen los mismos patrones «matemáticos» que los bebés cuando aprenden el leguaje.

El hallazgo sugiere que incluso en especies diferentes, la evolución encuentra las misma solución. De hecho, ya en las ballenas jorobadas se había descubierto una conducta similar.

La investigación, que fue publicada en la revista Science Advances, advierte que la evolución puede dar con la misma solución siempre que sea necesario aprender y transmitir una comunicación compleja de generación en generación.

La matemática del lenguaje

En todos los idiomas humanos, las palabras son secuencias estadísticamente coherentes. La distribución de frecuencias de las palabras sigue una ley de potencias según la cual unas pocas palabras se utilizan mucho y la mayoría se emplean poco.

Los fragmentos de sílabas que se utilizan con mayor frecuencia tienden a ser más cortos, mientras que los que se utilizan con menos frecuencia tienden a ser más largos.

Este proceso estadístico facilita el aprendizaje del lenguaje ya que ayuda a los bebés a identificar fragmentos recurrentes del habla dentro del flujo continuo de sonidos que escuchan cada día.

Pinzones y ballenas

El canto de las ballenas presenta también estas dos propiedades estadísticas, según comprobaron los autores de este trabajo en una investigación previa con ballenas jorobadas. Ahora, sus experimentos con seis machos de pinzón de Bengala han evidenciado que también las comparten.

Observaron que los cantos de los pinzones contienen secuencias de notas estadísticamente coherentes -tal como las palabras- y que estas secuencias siguen los mismos patrones que el lenguaje humano, en el que algunas palabras se usan con más frecuencia y la mayoría con menos. Es lo que se conoce como distribución zipfiana.

“Las crías de estas aves cantoras escuchan los sonidos que las rodean para aprender inconscientemente los patrones estadísticos de los sonidos y organizar sus cantos, de forma similar a como los bebés averiguan dónde termina una palabra y dónde empieza la siguiente”, apunta uno de los autores, Kazuo Okanoya, investigador de la Universidad de Teikyo.

Como los bebés

Aunque los científicos ya sabían que las aves cantoras aprenden sus cantos escuchando a las aves adultas, de forma muy similar a los niños, este trabajo va un paso más allá al demostrar que los propios cantos se organizan según los mismos principios estadísticos que ayudan a los bebés a aprender el lenguaje hablado.

“Tanto los seres humanos como las aves cantoras transmiten su comunicación a través de la cultura, y esto es lo que crea los patrones que comparten el lenguaje y el canto de los pájaros”, añade otro de los autores, Simon Kirby, especialista en lenguaje de la Universidad de Edimburgo.

Esto indica que algunos de los componentes fundamentales que hacen que el lenguaje sea aprendible pueden surgir en cualquier contexto en el que la comunicación se aprenda y se transmita de una generación a otra, incluso en los cantos de las aves pequeñas, concluyen los autores.


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