Liberan a pato puna rescatado tras derrame en el lago Chungará
Tiempo de lectura: 2 minutos El ejemplar juvenil fue rehabilitado durante más de dos meses luego del derrame de 25 mil litros de aceite de soya en el Parque Nacional Lauca, en noviembre de 2025.
Un ejemplar juvenil de Spatula puna, conocido como pato puna, regresó a la vida silvestre en el Parque Nacional Salar del Huasco. Un equipo del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) Tarapacá y profesionales del Centro Wayanay concretaron la liberación tras más de dos meses de rehabilitación.
La decisión se tomó luego de constatar que el ave estaba sana, en buen estado corporal y alimentándose por sus propios medios. Para facilitar su adaptación, los equipos instalaron cámaras de monitoreo y evitaron el contacto directo, con el fin de resguardar su conducta natural.
El rescate comenzó el 19 de noviembre de 2025, cuando un camión volcó en la Ruta 11-CH y derramó más de 25 mil litros de aceite de soya cerca del lago Chungará, dentro del Parque Nacional Lauca. El derrame afectó bofedales y fauna altoandina en la región de Arica y Parinacota.
Ante la emergencia, el SAG y la Corporación Nacional Forestal (CONAF) activaron un operativo de rescate y trasladaron al ejemplar al Centro de Rescate y Rehabilitación de Aves Marinas Wayanay el 24 de noviembre.
Más de dos meses de rehabilitación
Durante su permanencia en el centro, el pato recibió cuidados especializados bajo la supervisión de la médico veterinaria Patricia Maluenda y el equipo técnico.
El tratamiento se centró en una lesión en la zona craneal (nuca), que se abordó mediante limpiezas periódicas y la aplicación de pomadas cicatrizantes. Con el paso de las semanas, el ave mostró una evolución favorable, alcanzando un peso final de 397,4 gramos y recuperando buen estado general.
Reinserción con monitoreo y mínima intervención
La liberación se realizó en el Salar del Huasco tras una evaluación técnica que determinó que el lugar ofrecía condiciones óptimas para su reinserción, minimizando riesgos asociados a desplazamientos extensos.
Para favorecer su adaptación, el monitoreo se efectuó mediante cámaras, reduciendo el máximo la interacción humana directa. Esta estrategia permitió resguardar su conducta natural, evitar procesos de improntamiento y asegurar la recuperación de la impermeabilidad del plumaje, clave para su supervivencia en ecosistemas acuáticos altoandinos.
Desde el SAG Tarapacá informaron que el ejemplar se encontraba sano, alimentándose por sus propios medios, lo que permitió autorizar su retorno al medio silvestre.
La liberación fue encabezada por el encargado de Fauna Silvestre del SAG Tarapacá, Tomás Rivera, y la directora del Centro Wayanay, Elena Alarcón.